Hace tiempo vi una película llamada «Laberinto», con David Bowie y Jennifer Connelly, la cual narra una especie de viaje de una chica inmadura… etcétera. Hubo una escena que me gustó mucho, que habla sobre los apegos y las cosas que uno se echa a las espaldas todo el tiempo.

La moraleja era que solemos llenarnos de cosas, de trabajo, de apegos materiales y más y que eso está mal. Hoy me acordé de esa película porque este año fue excesivo en muchos aspectos, lo fue en gastos, en relaciones tóxicas y en trabajo. De pronto me di cuenta que estaba regalando mi recurso más valioso, mi tiempo, mi vida, a proyectos ajenos que no me beneficiaban en absoluto.
Este año lo inicio lejos de mi viejo maestro, que demostró ser una persona sumamente egoísta y cosas peores, decido poner distancia entre algunas personas que me resultan tóxicas y, por último, decido que voy a trabajar menos, mi tiempo con mi esposa y para mí mismo valen más que lo poco que podría ganar.
