Pues que quizá no todos lo vean así, creo que no. La vida nos está dando una muestra de lo débiles que somos en realidad, de que hay muchas cosas que realmente deben ser diferentes en nuestras vidas. Vaya, sabemos que las aglomeraciones de gente son malas, pero siempre nos ha importado una mierda, que se sabe que las ciudades demasiado grandes son más insalubres, pero qué más da, ahí está el dinero y las oportunidades.
Ahora el mundo se estremece, tenemos gente enfermando aquí y allá, muchos con miedo. En un plato de la balanza está la economía, en el otro está la cantidad de enfermos que podemos tolerar; así pues, el proyecto consiste en aplanar la curva, evitar que muchos enfermen al mismo tiempo. Lo que me preocupa no es si voy a enfermar o no, ya podría estar enfermo y pensar que mi tos es bacteriana, ¿qué sigue? Simplemente cuidarme mucho, lavar mis manos, taparme la boca con mi pañuelo.
¿Qué sigue después que esta crisis se controle? Volveremos a los antros, a los eventos masivos, a aglutinar a las sociedad en mega-ciudades, a abarrotar los lugares turísticos, a comportarnos como lo que hemos estado siendo los últimos 70 años, una masa de consumo y hedonismo insaciable. ¿Realmente habrá una lección aprendida? Si ya se nos olvidó la guerra, olvidamos la peste, la gripe española… ¿Realmente habrá una lección aprendida o seguiremos viviendo como vacas hacinadas en corrales?
