Miro las noticias y veo lo que está pasando en otras partes del mundo y escuchando lo que mis fuentes me platican veo que en mi país las cosas no están tan bien que digamos. Las órdenes de nuestro gobierno son de permanecer en casa, tratar de no exponernos de forma innecesaria. Estamos viendo que nuestra economía no soportaría un paro tan radical como el visto en España, pero a la vez se sabe que nuestro sistema de salud se verá sobrepasado rápidamente. Así las cosas, los que saben de números dicen que esto no acabará bien ni pronto.
Cualquiera con un poco de cerebro será capaz de tener prudencia, de buscar el distanciamiento físico, ojo, no social sino físico, cosa de la que pienso hablar después. Así pues una persona que se preocupa por sí mismo y los demás trata de no andar por ahí son una razón, pero a la vez tiene que salir a buscar algo de comida de vez en cuando. Hoy salí a la tienda a comprar algo de comer, lo hice después de las 10:00 pm, porque vimos que antes de esa hora la tienda estaría abarrotaba por gente comprando cerveza. Así pues en nuestro trayecto a la tienda pasamos por tres fiestas, tres malditas fiestas en mi colonia, tuvimos que ir a otra tienda porque la primera estaba abarrotada y la gente formada a menos de medio metro unos de otros.
No quiero sonar como un eugenista, pero si este virus de pronto mutara y elevara su grado de letalidad o si el sistema de salud se colapsara como está pasando en otras ciudades, ¿quién debería morir? En Estados Unidos, España e Italia ya están tomando esa decisión, ¿terminará pasando en mi país? Pero es que llega un punto en el que el darwinismo se convierte en un factor y le gente con semejante grado de estupidez está pidiendo a gritos ser contagiada y llevar el mal a sus familias. Y lo peor es que este es un mundo donde pagan justos por pecadores.
Así pues, me siento muy decepcionado de la gente a mi alrededor, de todos ellos a los que se les ha rogado que no hagan fiestas, que estén tranquilos en casa, que no salgan si no es necesario; y en cambio están haciendo lo que les da la regalada gana.
