Un paseo en moto hacia mi libertad

Es extraño como no sabes qué te molesta hasta que algo dentro de ti se rompe, este año estuve tirando peso, relaciones tóxicas, actividades nocivas… Pero no encontraba la paz que necesitaba, tuve que terminar con un dolor extremo en los intestinos para que el médico terminara dándome un cóctel de drogas, incluyendo ansiolíticos, otra forma de llamar a los antidepresivos. Es triste saber que amas tu trabajo, pero alguien más poderoso que tú ha puesto condiciones insufribles, es difícil renunciar, sobre todo cuando ya lo has intentado y no te lo han permitido (es una historia complicada).

Tomar ansiolíticos o antidepresivos se siente muy raro, las primeras veces te sientes como un pasajero en tu propio coche, sabes que estás actuando diferente, pero no puedes hacer nada, como que eres consciente de que lo que ves es distinto a lo que debería ser, en mi caso batallaba mucho para concentrarme, cosas que normalmente me tomaba 15 minutos hacer llegué a tardar hasta tres horas en hacerlas. Aun me sigo sorprendiendo de mis reacciones, hoy casi me atropellan y no me importó gran cosa, recuerdo que eso me hubiera asustado y luego dado mucho coraje, por lo menos, es raro pensar que casi todo me puede importar casi nada.

Cuando el médico me dijo lo mal que estaba tuve que tomar la decisión de renunciar les importara o no, de tener el valor de mandar por un tubo a mi principal fuente de estrés, sin comentarios, me encantaba mi trabajo, pero bueno, hay otras fuentes de estrés.

Así pues hoy tomé mi moto y terminé en un pueblo cercano, a fin de cuentas, ya soy dueño de mi tiempo y mi vida, mis acciones ya no están condicionadas al sentir de otras personas. Hace mucho que no sonreía, sinceramente no recuerdo cuanto, así pues con drogas o no, por fin soy libre en muchos aspectos, aun tengo miedo de como será mi existencia cuando termine el tratamiento, pero sé que mis problemas gratis ya se fueron, soy más libre que nunca, gracias a Dios.

Espero ser feliz por los cambios que he hecho en mi vida y no por efecto de las pastillas, siento ansias por encontrarme a mí mismo de nuevo y a prender a ser feliz por mi cuenta, de nuevo, sin pastillas. Me da enojo conmigo mismo el permitirme haberme roto por dentro, pero ni modo, así es esto, de todas formas me gusta esto de sonreír sin compromiso, simplemente porque lo siento. Todos pueden irse al carajo o a donde les plazca, aprender a caminar de nuevo es interesante, una gran oportunidad creo yo.

Publicado por Mario Cuevas

Ingeniero, profesor, maestro de artes marciales