Vivimos en tiempos de crisis, crisis provocada por colapsos en la bolsa y en ciertos sectores económicos, sin mencionar la gran crisis que la pandemia ha dejado a su paso. Antes de continuar, dejemos en claro que esta es únicamente mi opinión, basada en diversas fuentes como noticieros y enciclopedias en línea. Ahora se culpa de las crisis a las malas decisiones tomadas por gobiernos de derecha, por «neoliberales», al capitalismo, etcétera. Pero vamos a aclarar ciertos conceptos para entender qué es la derecha, la izquierda, «capitalismo» y socialismo.
Sistema económico contra tipo de gobierno
Solemos relacionar y mezclar ambos conceptos, pero en realidad, aunque casi siempre van en un combo, no es que un dictador sea siempre comunista o que no exista una democracia que no sea socialista.
Comencemos por definir los diferentes tipos de gobierno.
- Autocracia: cuando el poder se concentra en una sola persona que a veces es divinizada, cuyas acciones y decisiones no son sujetas a otros poderes o entidades, como un parlamento o un supremo tribunal, por ejemplo.
- Democracia: es cuando el pueblo interviene en la toma de decisiones, ya sea de forma directa o indirecta mediante representantes, presenta mecanismos reguladores, así como la separación de poderes, protección a las libertades básicas y descentralización.
- Totalitarismo: es el gobierno por mano dura de un partido o clase gobernante, en este caso las libertades civiles pueden ser suprimidas a conveniencia del estado y la libertad de expresión es un problema.
Ahora hablemos de los diferentes sistemas económicos.
- Liberalismo económico: se basa en el libre comercio y en que las personas pueden poseer bienes, aquí el libre mercado se auto-regula y el estado tiene poca o ninguna participación
- Socialismo: el gobierno interviene en la actividad económica apropiándose de los medios de producción o servicios públicos, existiendo aun la propiedad privada de bienes de consumo.
- Comunismo: aunque puede decirse que es lo mismo que el socialismo, es una fase más extrema donde la propiedad privada deja de existir y el estado se convierte en un ente benefactor que brinda los medios de subsistencia mientras que el pueblo labora produciendo los bienes y servicios que el estado necesita.
En este caso anoté únicamente tres, aunque se mencionan más, lo que ocurre es que no son conjuntos excluyentes, todo forma parte de un espectro donde se puede ser más liberalista o más estatista.
Socialismo al extremo y su lazo con el totalitarismo
Muchos «amantes de la justicia» e «incansables luchadores por el bien del pueblo» ven en el socialismo/comunismo la solución a todos los males
- Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Partido NAZI): no necesitamos ahondar mucho aquí, y las fuentes son de difícil acceso, en esta fase de la historia alemana el estado tuvo gran intervención en la economía alemana, incrementando el gasto público en el área de infraestructura y con legislaciones a los precios, dando lugar al milagro económico alemán de los años treintas.
- Partido Nacional Fascista: cuando Musollini estuvo en el poder implementó medidas proteccionistas y nacionalistas que para muchos constituyen un ejemplo de «Socialismo de Estado».
- Venezuela: cuando el estado es gobernado por un idealista del socialismo y la economía colapsa, es un buen ejemplo moderno.
- Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: llevaron al socialismo a su forma más pura, el comunismo, a la mano de un régimen totalitario plagado de purgas y de persecución a todo aquel que no estuviera de acuerdo con el régimen.
- República Popular China: país caracterizado por el hambre y la persecución política y religiosa hasta que se abrió al capitalismo y ahora solo hay persecución política y religiosa, hoy en día sigue siendo un país bajo el dominio de un régimen totalitario.
Socialismo más moderado de la mano de la democracia
El socialismo llevado de una forma mucho más moderada lo podemos ver en muchos países de Europa, donde existen muchos programas sociales considerando como los más importantes (a mi forma de ver las cosas) la salud y educación pública «gratuitas», así como las pensiones para los retirados. En algunos países de Europa se implementan programas de transporte público «gratuito» y, ¿por qué «gratuitos»? Pues porque el dinero no sale de la nada, como creen los que apoyan el comunismo con los ojos cerrados, los servicios cuestan dinero que se obtiene mediante los impuestos. Estos países que menciono tienen impuestos bastante altos, pero ese dinero se invierte en obras y gasto público.
El capitalismo no es malo
El capitalismo no es malo, en absoluto, bajo modelos de liberalismo económico los países han crecido mucho más que bajo modelos socialistas, para muestra basta leer un poquito de historia. Los extremos son los que perjudican. Es conocido por todos que en Estados Unidos o te mata la enfermedad o te mata el hambre después del hospital si es que tu póliza de seguro no cubre tu enfermedad. Así que a veces y en ciertos casos un poquito de ayuda social no está de más. Sin embargo los modelos socialistas típicamente vienen de la mano de regímenes totalitarios que, a mi entender, son peores aún que las autocracias.
Cuando una población se conforma con o, peor aun, lo único que puede obtener es lo que el estado le ofrece no hay posibilidad de desarrollo, es la ambición lo que mueve al ser humano a crecer, por lo tanto es lo que impulsa a la humanidad. Sin embargo la ambición llevada al extremo de convertirse en codicia es cuando se convierte en un mal para la humanidad y es lo que más le critican al capitalismo, que la riqueza se concentra en pocas manos. Pero no olvidemos que el hombre es corruptible y si a un puñado de hombres los pones a cargo de los bienes de la nación y además están en el poder, la corrupción y la oportunidad de apañar más riqueza es aun más grande. Por eso los modelos socialistas tienden al fracazo.
¿Y qué pasa con México?
Este país es considerado por muchos especialistas como una democracia joven, ya que se reconoce que el PRI estableció un régimen durante 70 años, sin embargo el modelo económico que se adoptó no fue socialista puro, aunque los sectores más importantes estuvieron a cargo del estado, como son las telecomunicaciones y el sector energético. Aun así hubo iniciativa privada e inversión extranjera, lo cual mantuvo en cierto modo una economía funcional. Fue en el gobierno de Salinas de Gortari cuando se cocinó el gran error de diciembre, que le terminó estallando a Zedillo, y dejó a mucha gente en bancarrota. Sin embargo la recuperación económica se dio, dejando a México posicionado como la economía #16 a nivel mundial de la mano de Zedillo, Fox, Calderón y Peña, le pese a quien le pese. Ya que se generaron las condiciones apropiadas para atraer la inversión, una economía estable y el cumplimiento de los tratados del T-MEC y otros.
Desgraciadamente, gracias a los errores de Calderón y de Peña, sobre todo este último, quien, junto a sus allegados, se sirvieron con la cuchara grande y de forma descarada, que genera un clima de descontento social, que fue fácilmente aprovechado por AMLO y su partido, MORENA. Así pues, este estupendo orador le dice al pueblo pobre y con muy poco conocimiento en economía pero con credencial para votar, todo lo que quiere escuchar, que va a regalar dinero, que habrá más pensión, que va a bajar la gasolina a casi la mitad y muchas otras cosas gloriosas para el pueblo bueno e ignorante.
Mientras tanto los demás nos preguntábamos de donde saldría tanto dinero para tan magníficos planes, y la verdad se vio. Sale de los recortes al presupuesto en educación y salud, impuesto a la gasolina, desaparición de organismos reguladores y de prevención de desastres. Como bueno socialista incansable luchador por los derechos de los pobres etcétera, etcétera etcétera, tiene un séquito enorme de personas que le llaman «el mesías», coacciona a curas para que públicamente le llamen «santo», pretende desarticular o al menos a los otros dos poderes de la nación (el judicial y el legislativo), ha querido hacer modificaciones a la constitución y sus intenciones de reelección o de extensión de su mandato las ha dejado ver para los que saben ver las señales de peligro.
El peligro no está en el capitalismo o en el «neoliberalismo» (término no reconocido por muchos economistas), el peligro está en la codicia de las personas, sobre todo cuando los codiciosos están en la élite gobernante.
