Como había comentado anteriormente, tengo la intensión de hablar sobre pequeños esfuerzos para tratar de evitar, en medida de lo posible, lo desechable. Al menos poder encontrar objetos que duren lo más posible, evitando el uso de aquellos que son desechables. Así que en esta ocasión hablaré sobre las plumas fuente, aquellas olvidadas que se recluyeron en el nicho de los artículos de lujo para dejar que las plumas desechables baratas (y otras no tanto) inundaran el mercado.
Bolígrafo vs Pluma
Bolígrafo
Pequeña diferencia, el bolígrafo, como su nombre bien lo indica, es un instrumento de escritura que aplica la tinta en el papel por medio de una bola, o bolilla mejor dicho, estos instrumentos reciben su tinta por medio de una cánula que termina en ese dispositivo con la bolilla, que se impregna con la tinta y la aplica sobre el papel.

La tinta del bolígrafo suele ser base aceite y eso la hace pesada, aunque son muy prácticas, casi nunca chorrean y pueden durar mucho tiempo guardadas sin que se sequen. Mi problema con ellas es que son duras y cansan después de un rato. Además de que la mayoría son parcial o totalmente desechables. Las más baratas son desechables en su totalidad, ya que no venden los repuestos con la tinta sino todo el producto completo; por otro lado existen otras más caras o finas para las que sí que hay repuestos, que comprenden la bolilla, la caña y la tinta, generando desperdicio sí o sí.
Pluma
Por otro lado la pluma es una pieza más sencilla y elegante, sencilla porque no tiene piezas móviles como los bolígrafos, sino que la tinta baja por un alimentador (un tubo) para llegar a la punta a través de un canal cortado en la hoja de metal que forma el plumín.

Las plumas fuente, por ser artículos considerados más elegantes, pueden ser muy caros, al no ser productos desechables incluso podemos encontrar plumas de oro, incluyendo el plumín. Tienen algunos inconvenientes en comparación con los bolígrafos ya que requieren algo de mantenimiento que consiste en limpieza cada cierto tiempo y la recarga es más delicada ya que podemos tener un accidente con la tinta, además de que si duran mucho tiempo sin usarse se pueden tapar y la tinta, al ser base agua, puede manchar con facilidad y tarda más en secar al aplicarse al papel; sin embargo las ventajas son importantes ya que la escritura con estas plumas es por mucho más cómoda, además cuando las cuidas bien parece que son eternas, por eso se pueden dar el lujo de ser mucho más caras que un bolígrafo ordinario.



En cuanto al costo, a pesar de que algunas pueden llegar a ser caras, existen muchas marcas muy buenas y a precios excelentes, una de mis favoritas es la Zebra, es muy práctica y cómoda, además de barata, pero existen otras marcas y estilos más formales y que no llegan a ser tan caros, dejaré unas ligas más abajo para que compares precios. Otra cosa importante es que generan mucho menos desperdicio ya que, aunque se pueden comprar los cartuchos desechables también existe la opción de usar convertidores, los cuales tienen un émbolo que permite recargar la pluma desde el tintero fácilmente, de esta manera la basura que se genera es prácticamente nula.

En cuanto a la comodidad al escribir estas plumas superan por mucho a los bolígrafos ya que la tinta baja sola al contacto con el papel y la fricción contra este es casi inexistente, por lo que no se necesita hacer nada de fuerza al escribir, así que bien podrías escribir una novela entera sin acabar con la mano adolorida. Como la que escribí con mi pluma Bic, con la cual llevo ya 14 años.
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El precio de la comodidad
Como reflexión final podemos decir que todo tiene un costo, lo veamos o no, en el caso de las plumas desechables, en el caso de los bolígrafos la mayoría son desechables y esos baratísimos tubitos de plástico terminan siendo vertidos en sabe Dios donde, generando basura que la naturaleza no puede asimilar. Esa comodidad de comprar, usar y tirar tiene un costo. Por el contrario una buena pluma que se pueda recargar un millón de veces tiene sus incomodidades, a veces mancha, hay que lavarlas de vez en cuando, la carga no les dura tanto como a los bolígrafos, pero te pueden acompañar por muchos años sin generar basura ni que tengas que hacer grandes gastos. Así que una buena pluma fuente no será una pluma más que no te duela perder, será tu compañera fiel por muchos años.
Acá te dejo algunas plumas que me han gustado, y la tinta, por supuesto.




