Humanos, bestias insaciables

Un título fuerte, grosero, drástico, para una realidad infame. Cuando estábamos en el punto álgido de la pandemia muchos especulamos en que terminando este sería un mundo mejor, se comparó la vida antes y después de la peste negra y se esperaba que en algún modo las cosas mejoraran. En este caso terminando la pandemia estamos en medio de una sacudida a nivel mundial, guerra, hambre, más enfermedades y de mejorar, pues nada. ¿Es algún dios vengativo quien nos tiene así? ¿La culpa de todo la tiene el capitalismo salvaje?

Siendo honesto, no creo que hayamos aprendido nada de esta pandemia, no hemos aprendido nada sobre el cambio climático, de las sequías y las inundaciones no hemos aprendido nada, del frío y el calor no hemos aprendido nada, salvo a subirle más a la climatización. Me la he pasado buscando documentales sobre qué acciones se están tomando a nivel mundial para frenar el cambio climático y todas van orientadas a usar energías limpias y a usar máquinas más eficientes, pero nadie se atreve a decir que el problema radica en nuestro estilo de vida. Y esta vez voy a hacer una crítica sobre tres ejes que nos están llevando a la perdición: nuestra forma de movernos, nuestra forma de comer y nuestra forma de comprar.

Movilidad excesiva

Cuando la pandemia nos tenía a todos encerrados en nuestras casas los cielos se volvieron más azules, las aguas más limpias y las ciudades más silenciosas. La pandemia nos forzó a seguir siendo productivos sin tener que contaminar tanto, sin correr de un lado a otro. Aun así seguimos yendo de prisa de un lado a otro, actualmente vivimos donde antes era una villa apartada y trabajamos donde antaño fue otra villa o pueblo y tal vez nuestros hijos realizan sus actividades lúdicas en lo que otrora fuera una villa distinta. Por ejemplo, yo vivo en una ciudad relativamente chica, aun así mi escuela de artes marciales la tenía en lo que antes era un pueblo bastante lejos de la ciudad llamado sacramento, mientras que la casa de mi familia está en lo que antes era una villa llamada San Felipe y yo vivía en un punto intermedio, cerca de otro pueblo llamado Nombre de Dios, pero es que la ciudad las engulló a todas. Entonces, dicho esto, nos quejamos del precio de la gasolina, siendo que en cierto modo, sea como individuos o como sociedad, hemos decidido tener que desplazarnos más de 50 kilómetros diarios para mantener nuestro estatus quo.

Exceso de calorías

Además de movernos presurosos de un lado a otro, quemando gasolina como si nunca se nos fuera a acabar, también comemos mucho más de lo que necesitamos. Hoy en día la obesidad es una condición presente en todas partes, simplemente hay que salir a la calle y verse en el espejo (lo digo por mi) para darse cuenta de la cantidad de gordos que hay. La obesidad mata lenta y despiadadamente, actualmente las cardiopatías son la principal causa de muerte en países desarrollados y yo considero que es por dos razones, porque estamos gordos y nuestro estilo de vida nos estresa, al menos yo no conozco a nadie que llegue muy contento después de estar en un embotellamiento.

Lo irónico es que hay muchos que comen como pelones de hospicio para luego ir al gimnasio a bajar todo lo que se comieron y, si les gustó eso de estar musculosos, hacen dietas hipercalóricas con suplementos y demás, para meterle más carga a su metabolismo, pagando la cuota del gym y manejando hasta allí (gastando más dinero aun) porque no conozco a nadie que se vaya al gimnasio a pie o en bicicleta, no sea que se cansen. Todo en principio para bajar esas calorías demás que estaban ingiriendo en un principio o para satisfacer la vanidad, que a esa también le damos de comer y mucho. Así pues, se vive dentro de una rueda de hámster que gira y gira y no se sabe o no se quiere bajar de ella.

Compras excesivas

No nos basta con ir de un lado a otro de forma indiscriminada y muchas veces innecesaria, no nos basta con comer en una sentada lo que muchas personas comen en todo un día, también compramos, tiramos y compramos de forma irreflexiva y muchas veces, compulsiva.

Compramos montones de cosas que:

  • no necesitamos realmente
  • son corrientes y duran poco

Tengo tal vez docenas de ejemplos de cosas inútiles que la gente compra, las freidoras de aire caliente, por ejemplo. Si te gustan las cosas fritas no seas hipócrita y come sin culpa, pero come poquito, no seas un atascado. También tengo docenas de ejemplos de cosas que literalmente están diseñadas para durar muy poco o que, por moda, te ves convencido de comprar algo similar pero más nuevo y deshacerte de lo anterior, como es el caso de la moda rápida, lo cual ya ha provocado un problema ambiental serio.

El verdadero problema

El verdadero problema no son los vehículos, los aviones o los barcos, el problema es que les damos un uso indiscriminado. El problema no radica en que la ganadería y la agricultura provoquen deforestación y efecto invernadero, es que no sabemos cuándo dejar de comer, la industria está en crisis porque comemos demasiado y además desperdiciamos mucha comida. Aunque muchos productos sean reciclables, muchos plásticos son producidos para hacer empaques bonitos, para que compremos más y más y la cantidad de desperdicios que se genera es demasiada. Somos unas máquinas de generar basura, si durante un trimestre no sacáramos a la calle la basura que producimos estoy seguro que veríamos la magnitud del problema que estamos causando.

Existen muchas formas de producir menos basura y contaminar menos, dejar de usar cosas desechables, volver a lo más tradicional como rasurarse con navaja, dejar de lado las cápsulas de café y hacer café más tradicional (con una macchinetta, por ejemplo), no usar plumas desechables y usar plumas recargables, comprar productos a granel, preferir empaques de papel o cartón, usar más la bicicleta y dejar el auto guardado, usar baterías recargables, dejar de usar el aire lavado, tender la ropa al sol y un largo etcétera.

Publicado por Mario Cuevas

Ingeniero, profesor, maestro de artes marciales

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