Los anillos de poder

Ya no hay arte, solo hay negocio; y la ignorancia monta rauda sobre las redes sociales, donde cualquiera con neuronas suficientes para escribir o editar un vídeo puede opinar sin fundamentos y por puro carisma tendrá seguidores que le creerán ciegamente.

Hoy desperté triste, para mí el haber conocido la obra de Tolkien marca un antes y un después. Tenía 31 años cuando fui con mis amigos a ver el Hobbit, allá en diciembre de 2012, por aquel entonces yo pasaba por momentos muy difíciles en mi vida y la película me gustó tanto que comencé a leer a Tolkien. Conocí su obra en un puno de inflexión de mi vida y desde entonces me ha acompañado en los momentos más importantes y felices.

Siento que esta obra, tan extensa, tan trabajada, tan compleja y tan bella ha sido vendida como una prostituta. Siento que ha sido mancillada, manchada, violada. Es el trabajo de la vida de John Ronald Reuel Tolkien, y de su hijo Christopher Tolkien, quien desde muy joven colaboró con la obra de su padre. Me molesta, casi me hiere, el que alguien declare que superará el trabajo de ellos, que piense que en menos de 5 años podrá escribir una serie que revolucionará su trabajo o que harán lo que ellos no pudieron.

Me molesta que saquen su obra de contexto, que no respeten la descripción de los personajes, que se atrevan a afirmar que J.R.R. Tolkien estaba equivocado o que fue un misógino o racista es una calumnia. Tolkien amó como pocos pueden amar, en su obra la mujer nunca fue corrupta, en su obra la mujer siempre tuvo un papel clave, basta mencionar a Lúthien, quien ayudó a Beren a robar un silmaril de la corona de Melkor y fue la única capaz de conmover a Mandos; o a Eowin, quien mató al Rey Brujo.

Amazon compró los derechos del Señor de los Anillos, y ha metido so mano negra (como la mano de Melkor) en todo lo que ha podido, dañado el canon e implementando la agenda woke con su serie de Los Anillos de Poder, Me puede pensar que muchos van a creer que Tolkien tuvo que ver en todas esas tonterías que están haciendo. Me voy a aferrar a mis viejos libros, leeré las cartas perdidas y los cuentos inconclusos, recordando las primeras tres edades.

Publicado por Mario Cuevas

Ingeniero, profesor, maestro de artes marciales

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