Al principio adiestramos animales para que llevaran nuestras cargas y ayudaran con el trabajo pesado, fueron nuestros músculos y nuestro medio de transporte hasta que gradualmente fueron sustituidos por máquinas, las cuales podían hacer el trabajo de muchos hombres y animales a la vez y nos permitieron recorrer distancias mucho mayores. Paulatinamente fuimos amoldando nuestras vidas en función de lo que estas máquinas nos permitían hacer, para luego diseñar nuestros espacios para satisfacer las necesidades de ellas. Las ciudades comenzaron a crecer al punto en que solamente con un vehículo se podría vivir en ellas, o al menos poder cruzar de un extremo a otro y existen cadenas de suministro tan largas que le podrían dar la vuelta al planeta.
Nos volvimos dependientes de las máquinas, sin ellas no podríamos satisfacer ni siquiera las necesidades más elementales como el poder beber agua, y ahora queremos crear inteligencias artificiales. El software ha reemplazado el ser humano en muchos aspectos, ha suplido muchas habilidades físicas e intelectuales, en muchos aspectos y tareas. Las personas tienden a ser perezosas tanto físicas como mentalmente, de modo que pronto la gente tendrá menos necesidad de desarrollar sus habilidades intelectuales así como ya no tienen necesidad de realizar esfuerzo físico. El resultado será que la humanidad se dividirá en dos grandes clases, la de los que siguieron desarrollando el intelecto y la de los consumidores de la tecnología.
