En mi vida he conocido a varios tiranos, son carismáticos, de voz melífera, encantadores en un principio, mientras todas las voluntades a su alrededor van encaminadas en la dirección que les favorece. Todo marcha bien mientras sea en su beneficio y son amables mientras no han alcanzado su objetivo. Una vez el tirano alcanza su objetivo este cambia su discurso, apuntala su poder sobre los hombros de quienes le ayudaron a llegar a la cima, para luego demostrarles lo desechables que son. Comienza a servirse con la cuchara grande mientras los demás siguen comiendo con la cuchara pequeña, comienza a ser y hacer aquello que juró destruir.
Con el tiempo te das cuenta de que los tiranos son demagogos, manipuladores por excelencia, egoístas y narcisistas, amigos de ningún otro mas que de sí mismos. Con el tiempo aprendes a ver las señales que estos presentan y las herramientas que utilizan en su camino a la cima.
El enemigo común
Un buen demagogo hará uso de los sentimientos viscerales de las personas, un elemento común y prácticamente infalible es el fabricar un enemigo común, este enemigo puede ser el jefe de otro departamento, un grupo político, una comunidad religiosa u otro país. Recuerdo que estuve trabajando con una persona que ponía como nuestros enemigos a una escuela «rival» y nos manteníamos unidos con un frente común. También tenemos como ejemplo al presidente de México, quien ha declarado como enemigos de su movimiento a «los conservadores», «los oligarcas», «los fifís», básicamente un grupo ficticio compuesto cualquier persona grupo que no esté de acuerdo con él.

El amor al pueblo
Esta es una de las técnicas más viles que utilizan los demagogos, venderse como almas nobles preocupadas por el pueblo, comiendo tacos en la calle, dándose baños de pueblo cuando están en campaña. Al final todos, sin excepción, terminan viviendo con más lujos y privilegios que nadie, mientras buscar seguir capitalizando la pobreza e ingenuidad de la gente que votó por ellos. Y aquí tenemos al presidente de México, amante del pueblo, quien, en vez de vivir en la casa presidencial, decidió tomar el Palacio Nacional como su residencia. Es decir, que el amante del pueblo no vive en una casa de lujo, sino en un palacio.
La doctrina
Cuando el tirano llega al poder necesita encontrar los medios para afianzar dicho poder, aquí es cuando la doctrina entra en juego. Las juventudes deberán ser adoctrinadas con la ideología y valores del supremo líder. En los casos más extremos los niños pueden llegar a amar más al líder que a sus propios padres, cuando el adoctrinamiento es el adecuado. Los cambios que se han hecho en la SEP dan mucho que pensar, puesto que no fomentan el desarrollo de las capacidades individuales, sino que promueven ideologías comunistas.
Control por la fuerza
La fuerza llega a ser indispensable, por un lado se debe hacer uso de las fuerzas armadas para imponerse en las calles y poder disuadir a cualquier grupo disidente que pudiera surgir. Además se debe de hacer uso de toda la maquinaria política, fiscal y judicial para amedrentar, callar, controlar, persuadir o disuadir a cualquier actor político que pueda presentar resistencia. Aquí tenemos que todos los que representan una oposición fuerte al presidente comienzan a ser perseguidos por supuestos delitos fiscales o son persuadidos para tomar determinadas decisiones con tal de no ser perseguidos por supuestos delitos. Por otro lado se le ha dado al ejercito una gran participación en temas civiles, como el control de puertos y aduanas, aeropuertos, y seguridad interna. El ejercito es para defender al país de sus enemigos, pero ahora los fusiles apuntan hacia el interior del país, siendo el enemigo el propio pueblo.

Los tiempos modernos, reflejo de tiempos pasados
Vivimos en tiempos en los que las extremas políticas están cobrando fuerza, el populismo, el nacionalismo, la extrema izquierda o la extrema derecha están cobrando fuerza en todo el mundo. En China la tiranía ha cobrado una gran fuerza, la ultra-vigilancia por parte del partido con ayuda de las nuevas tecnologías ayuda a la clase gobernante a tener un control total; en Rusia, el afán expansionista de Putin ha puesto en jaque a la economía mundial y elevado las tensiones a niveles pre-bélicos. En Europa los movimientos de ultra-derecha han cobrado fuerza, teniendo como un ejemplo claro a la presidencia de Italia; mientras que en Latinoamérica tenemos las posturas de izquierda como las de Argentina, Brazil, Colombia y Chile, las dictaduras de Nicaragua y Cuba, el autoritarismo del gobierno del Salvador y la cuasi-autocracia de México.
¿Qué sigue? Tal vez guerra, chocarán los dos grandes bloques.
