Cómo salir del hoyo – Malos hábitos

Hábitos malos contra hábitos buenos

Los hábitos, la forma en la que se vive, es la fórmula que lleva al hoyo o a mantenerse lejos de él o de superarlo más fácilmente si es que se cae por accidente. Se podría decir que el ser humano se define por medio de sus emociones, sentimientos y sus acciones. Y son estas tres las que deben estar alineadas al mismo fin, que es nuestro bienestar y felicidad. Los hábitos se llevan en estos tres niveles, podemos tener el hábito de fumar, esto es una acción, pero también podemos tener el hábito de exagerar las cosas, o tener el hábito de tomarnos todo personal, por ejemplo estos son 3 hábitos en lo emocional, sentimental y del actuar. Estas tres áreas se interrelacionan, no son exclusivas, y muchas veces lo que nos obligamos a sentir nos provoca realizar algún acto o, por otro lado, realizamos acciones buscando sentir alguna emoción.

Formar hábitos es increíblemente sencillo, para bien o para mal. Se dice que se requieren alrededor de cuatro semanas para formar un hábito, a veces menos, a veces un poco más, pero siempre ronda ese tiempo. Cuando entra algún alumno nuevo a nuestra escuela de kung fu siempre les recomiendo que aguanten el mes, les guste o no, generalmente terminando el mes ya están acostumbrados al ejercicio y se sienten mucho mejor consigo mismos. Desgraciadamente formar malos hábitos es mucho más fácil que formar buenos hábitos, una persona puede terminar enganchada a las drogas en menos de dos semanas, por otro lado aprender a comer bien puede tomar mucho más que las 4 semanas. Como dicen, el camino del mal es llano, mientras que el camino del bien está lleno de dificultades.

Sin embargo el cuerpo y el espíritu son sabios, cuando estamos haciendo algo mal nuestro espíritu nos da señales, nos crea alguna clase de incomodidad, casi podemos escuchar una voz en nuestra cabeza pidiéndonos que dejemos de hacer aquello. El cuerpo también nos dice cosas, genera malestares, algún dolor en el pie, alguna colitis, algún mareo o dolor de cabeza, son las formas en las que el cuerpo nos está diciendo que estamos haciendo algo que nos está dañando.

Hábitos que te dañan

En este mundo moderno existen muchísimas cosas que dañan la mente, el espíritu y el cuerpo. En otros tiempos era mucho más sencillo mantenerse apartado, bastaba con cerrar la puerta y correr las persianas, pero ahora nuestra casa está llena de puntos de entrada a cosas perjudiciales, smartphones, tablets, laptops, smart tv, todos canales por donde nos llegan las últimas tendencias de la moda, los nuevos éxitos musicales, lo bien que se la pasan nuestros conocidos ricos en la playa, pornografía, etcétera. Antes podías apagar la TV e irte al sótano, pero ahora todo esto te sigue incluso hasta en el baño. Antes era más sencillo consumir productos provenientes de alguna granja local, pero ahora es difícil saber de donde proviene lo que consumimos y con qué clase de pesticidas fueron rociados, al igual que ahora parece que quienes deciden no utilizar el coche son alguna clase de locos o pordioseros, mientras que el resto se desplaza sentado de un lado a otro, indiferentes de lo que ocurre a su alrededor, burlando a la naturaleza.

A continuación vamos a enumerar algunos hábitos que dañan nuestra salud.

Usar demasiado el coche o caminar poco

Manejar, por mucho que nos guste, es una actividad estresante, dicho de una manera muy franca las avenidas están llenas de imbéciles, personas que conducen a exceso de velocidad mientras miran su teléfono, otros que se pasan las reglas de tránsito por el orto, otros a quienes que parece que todo el mundo les estorba, etcétera. Agresividad, ira, estrés. El estar sometiéndose a un ambiente hostil genera hormonas que al hidrolizarse se transforman en sustancias que hacen daño, muchas tienen efectos inflamatorios que causan obesidad y predisponen al cáncer. Por otro lado el cuerpo necesita caminar, caminar poco provoca que se acumulen grasas en el abdomen y atrofia el movimiento intestinal, así que predispone a la obesidad y al cáncer.

Permanecer demasiado tiempo sentado

El trabajo o las meras ganas de no hacer nada nos pueden llevar a tener una vida muy sedentaria, el permanecer demasiado tiempo sentado tiene consecuencias serias en el organismo. Puede provocar coágulos, entorpece el movimiento intestinal, genera obesidad, predispone al cáncer, atrofia los músculos de las piernas y conlleva a problemas cardiacos. Otro aspecto importante de estar demasiado tiempo sentado evita que liberemos el estrés acumulado.

Trabajar demasiado

Vivimos en la sociedad del más, querer tener más, querer lograr más, querer ganar más, eso nos lleva a querer trabajar más para poder pagar todo lo que deseamos. Vivimos en una sociedad donde se aprecia a las personas súper productivas, dejando de lado la humanidad, la necesidad del descanso y del recreo. Esto tiene consecuencias graves, el descuido de uno mismo, de la salud, de la familia, de los amigos, de la espiritualidad, esto lleva a la pérdida de uno mismo, algo que los psicólogos llaman despersonalización.

Comer comida rápida

En estos días en los que andamos corriendo de un lado a otro y no queremos gastar mucho tiempo ni dinero en comer, ya sea porque debemos volver pronto a la oficina o porque esa comida grasosa nos hace sentir bien. Pero la comida rápida tiene consecuencias directas negativas para la salud. La comida tan grasosa y con grandes cantidades de sal tiene efectos inflamatorios en el organismo, lo cual genera obesidad y otros problemas.

Hacer multitarea

Otro horrible hábito derivado de nuestro estilo de vida, que tan común es ver personas conduciendo a la vez que están enviando mensajes de texto, o que “sostienen” una conversación mientras están revisando el teléfono o que “leen un libro” mientras están haciendo ejercicio. Este mal hábito estresa el cerebro y además nos vuelve improductivos, hacemos más, pero lo hacemos peor.

Usar demasiado tiempo la pantalla

El uso de dispositivos electrónicos como teléfonos, tablets y computadoras es indiscutible e inevitable, estas herramientas nos han ayudado bastante y lo podrían hacer de mucho mejor manera. El problema con las pantallas es que dañan la vista y su uso por las noches interfieren con los procesos del sueño, derivando en insomnio y dolores de cabeza. Hay varias formas de hacer un mejor uso de las pantallas, como el uso de la luz natural a la hora de trabajar, filtros de luz azul o simplemente poniendo horarios.

Utilizar las redes sociales

De todos los malos hábitos que podría mencionar este es el peor, este es el causante de muchísimos casos de depresión aguda y hasta suicidios (si no me crees investígalo), divorcios, dismorfia corporal, infelicidad, delitos y provoca otros malos hábitos. Las redes sociales, generan una gran inseguridad en las personas y son altamente adictivas. Las redes sociales muestran una visión distorsionada del mundo real y te orillan a comparar tu vida con la de muchos otros que, de forma muy efectiva, crean una fantasía de lo perfectos que son, haciéndonos ver o reparar en todo lo que no tenemos o en lo imperfectos que somos.

El uso de las redes sociales interfiere con nuestra vida cotidiana ya que estamos siendo interrumpidos constantemente por las notificaciones, y de forma ansiosa estamos esperando las reacciones, los likes, el mensaje en inbox o lo que sea y es por esa razón que somos incapaces de soltar el teléfono, todo esto está demostrado que genera ansiedad.

Dormir poco

Nuestro cerebro, y el organismo en general, sufren mucho desgaste durante el día, este desgaste genera pequeñas lesiones, irritaciones, y toda clase de abolladuras y raspones en nuestro cuerpo y es durante la noche, específicamente durante la noche, que el organismo aprovecha para entrar en modo de mantenimiento y trabajar para reparar los daños y el desgaste que tuvimos durante la jornada. El no dormir impide que el organismo se tome el tiempo de reparar el desgaste y las lesiones del cuerpo, lo cual a la larga genera innumerables problemas que nos pueden llevar a tener una vida miserable.

Compararse y envidiar a otros

Tener la vista en la vida de los demás impide que apreciemos nuestras propias vidas, fijarse en las cosas buenas que tienen los demás impide que disfrutemos nuestras propias cosas.

Juzgar a otros

Con la vara que midas serás medido, el juzgar a otros te aleja de las personas y crea infelicidad. Si bien es cierto que debemos ser cautelosos con respecto a las personas, esto también debe aplicarse a la hora de crear juicios anticipados.

Culpar a otros

Este hábito es el que separa a un ganador de un perdedor, culpar a otros de todo es uno de los peores hábitos que cualquiera podría tener. Cuando una persona vive culpando a otros está incapacitada para salir adelante, está condenada a tener una vida miserable y destinada a la mediocridad. Podemos ver a todas esas personas que culpan a los ricos de su propia pobreza, a mujeres culpando a los hombres de su propia infelicidad y malas decisiones, a hombres culpando a su madre de su propia miseria. Una persona que culpa a otros es incapaz de hacerse cargo de sí misma y nunca podrá mejorar su situación, sea cual sea.

Pensar demasiado en el dinero

En este mundo metalizado donde todos presumen su poder adquisitivo mediante coches caros, ropa cara o cualquier cosa que ayude a apantallar, darle demasiada importancia al dinero es darle poder a otros sobre uno mismo. El dinero es una herramienta para no morirse de hambre y de frío, nada más, además el dinero es mezquino con quienes le dan demasiada importancia. Cuando una persona le da demasiada importancia a lo material nunca estará satisfecha ya que siempre sentirá necesidad de más, a esto se le llama codicia y es un pecado en cualquier religión.

Querer controlar

Pocas cosas son tan frustrantes y desgastantes como querer controlar las cosas, la vida fluye y las personas tienen voluntad. Existen personas que quieren controlarlo todo y eso es imposible, esas personas son infelices y provocan infelicidad a su alrededor.

Publicado por Mario Cuevas

Ingeniero, profesor, maestro de artes marciales