Adiós, adiós, Viejo Volkswagen

Ayer dejé ir a mi carro, ni siquiera lo vendí, solo lo regalé. Era un VW Sedán del ’92, viejo, maltratado y a la vez hermoso. Hacía meses que no lo usaba y, mientras tanto, mi esposa tenía que dejar su carro afuera. Me encantaba ese auto, pero mi estilo de vida no requiere un coche, hace meses que no tengo necesidad de conducir, ya ni siquiera tengo licencia. No necesito un automóvil y el pobre bochito estaba ahí juntando polvo. Así que lo dejé ir, se lo regalé a mi madre para que haga con él lo que ella quiera, así que ayer lo conduje por última vez.

Me encantan los autos, como piezas de ingeniería y arte en movimiento, y el Sedán es un gran ejemplo de ambos, el diseño más longevo y más amado en muchos países. Me deshice de un coleccionable, pero es que no tengo el tiempo, ni el dinero, ni el espacio ni la energía para mantener ese coche, así que hice lo mejor, aunque me duela.

Publicado por Mario Cuevas

Ingeniero, profesor, maestro de artes marciales