Las redes sociales y su impacto negativo en la salud mental

Esto no es un estudio formal, es una opinión formada mediante la experiencia y observación empírica en primeras, segundas y terceras personas.

Comenzaré diciendo que un rifle en manos de un cazador es una fuente de alimento, pero en manos de un desquiciado es una máquina de matar. Pero, por otro lado, es más difícil hacerse adicto a los rifles ya que son costosos y más difíciles de adquirir, que hacerse adicto a las redes sociales porque son gratuitas y sumamente accesibles.

  • Desinformación,
  • adicción,
  • manipulación,
  • soledad, ansiedad y depresión,
  • déficit de atención.

Son algunos de los problemas que traen las redes sociales

He estado pensando en el daño que pueden hacer a la mente las redes sociales, esa hipersocialización que nos vuelve narcisistas, irreflexivos y más solitarios que nunca, esta nueva dinámica social está reemplazando las relaciones saludables. En los grupos de WA rara vez se ve una conversación sensata en la que se dé seguimiento a la situación personal de sus miembros, por ejemplo. Aun así, esa inmediatez y flujo constante de información (relevante o no) mantiene secuestrada la atención de la gente que es incapaz de prestar atención plena a lo que está haciendo por estar manteniéndose al día. Ai antes el problema era que la gente hablaba por teléfono mientras conducía ahora es mucho peor, porque ahora la gente está leyendo y respondiendo mensajes de texto mientras camina o conduce. Nadie debe poder negar la cantidad de accidentes que eso ha provocado.

El alcance y rapidez con el que una idea o tema se expande por medio de las redes sociales es impresionante. En efecto, puede ser que eso tenga la ventaja de conocer de inmediato la situación en otras partes del mundo, sin embargo, lamentablemente existen menos personas sensatas de lo que se podría desear en la red y el problema en un medio donde cualquiera puede generar contenido es la cantidad de desinformación o de ideas peligrosas que se genera en un lapso y la velocidad a la que estas se propagan. Agregando el hecho de que en la actualidad y tal vez siempre el sentido común no es tan común como se espera, pues el resultado es que muchas ideas peligrosas o erróneas se transmiten de manera peligrosamente rápida por todo el mundo, mientras que la gente más formada o sabia prefiere evitar estos medios a toda costa, entonces en estas redes se puede decir que existe un estrato de gente que puede estar muy desinformada.

Las redes sociales pueden, y de hecho lo están, diseñadas para ser adictivas y es por todos conocido que una persona adicta no es muy capaz de formar juicios críticos sobre ciertas áreas. Así pues, las redes sociales son una herramienta de manipulación fabulosa que puede incluso determinar por quién votará un sector importante de la población, caso real. Aunque un caso práctico más común es la forma en la que se utilizan nuestros metadatos para determinar la manera en la que consumimos ciertos productos, volviendo nuestra personalidad (por así decirlo) en una mercancía a la venta para que las empresas de marketing la adquieran y nos convenzan de comprar determinados productos o de votar por determinado candidato.

Gracias a las redes sociales hay más soledad, ansiedad y depresión (demostrado), las redes sociales lucran con los defectos e inseguridades de las personas. Uno cree que está en contacto cuando en realidad está más apartado que nunca. Uno es bombardeado por influencers que presumen una vida perfecta y físicos perfectos en línea, mientras uno se mira en el espejo y piensa que no es tan bello y su vida es tan mediocre. Soledad y sentimiento de fracaso es el arpón con el que las redes sociales enganchan a mucha gente.

Déficit de atención, es el problema que se está presentando por culpa de las redes sociales, las plataformas de videos cortos en los que uno se mantiene enganchado, pero no le pone atención a nada durante más de un minuto, enseña a la mente a cambiar de tema así de rápido. Yo lo veo en mis alumnos, cuando doy una explicación sobre un tema complejo como el cálculo de una integral en un dominio bidimensional o la construcción de un analizador sintáctico, puedo ver como después de unos segundos su mirada se pierde y tengo que estar regresándolos al mundo real.

Las redes sociales nos han dado acceso a un mundo de mentiras lleno de placeres y cosas maravillosas, un mundo que resulta atractivo y adictivo a más no poder, pero en el que somos incapaces de sentir el calor de otra persona, de oler el aroma de los demás, de ver a alguien a los ojos y saber qué está sintiendo realmente.

Publicado por Mario Cuevas

Ingeniero, profesor, maestro de artes marciales