De vuelta a lo análogo

Recuerdo cuando la Internet era un lugar al que «se entraba», hoy siempre estás dentro de Internet, todo el tiempo conectado, todo el tiempo siendo bombardeado por información, vas caminando por la calle con el móvil en la mano, distraído viendo las actualizaciones de Instagram, Facebook o WhatsApp, ausente del mundo real en muchos sentidos, con la mitad de la mente en la Internet y la otra mitad en el mundo físico. Antes teníamos un lugar especial para la computadora, un momento especial para entrar en aquel mundo y ver nuestros correos pendientes, para ver quién de nuestros amigos estaba conectado al messenger y dedicar un rato a platicar.

Las palabras claves son: un lugar, un momento y dedicar. Usábamos la tecnología de forma análoga al mundo real, entrábamos a una sala de chat, enviábamos un correo que sabíamos que sería respondido después de unos días. Decíamos mucho, dedicábamos tiempo a conversar, a decirnos cosas. Ahora no, la tecnología ha creado nuevas formas que no son análogas al mundo real, al mundo que nos da la vida. Ahora la idea es ver fotos y videos que la gente nos comparte, donde dicen «¡Mirad todos lo genial que la paso!», pero no se conversa, no se pregunta qué tal estás, vemos lo que la gente nos quiere presumir, pero nadie dice lo que necesita decir.

Hace poco decidí salir de la matrix, hablar con la gente que esté cerca de mí, mis redes sociales son Tumblr, Pinterest y Flickr, porque me gusta mucho la fotografía y me da gusto ver fotos de castillos, motocicletas y una que otra chica guapa (¿por qué no?). Llevo una semana con las notificaciones de las apps de mensajería desactivadas y mis niveles de estrés han disminuido mucho. Tomé la decisión de regresar a 2005, antes de que existiera Facebook, ahora tengo una silla y na mesa para la computadora y le dedico un espacio, un tiempo a revisar el correo, responder algunos mensajes y a ver unas imágenes en Tumblr. Resulta que ahora escribo más, leo más y duermo más. Mi vida es mejor en un mundo más analógico que digital.

Publicado por Mario Cuevas

Ingeniero, profesor, maestro de artes marciales