¡De prisa que es Navidad!

Tráfico, compras de pánico, compromisos aquí y allá. Hace muchos años que decidí desafanarme de la Navidad. ¿Me he vuelto un grinch, Scrooge o ateo? No. Simplemente decidí acudir a una Navidad más tradicional.

Navidad es tiempo de esperanza, para estar reunidos en familia en la época más oscura del año. Independientemente de la festividad que se esté celebrando, ya sea Yule, Navidad u otras, la idea radica en reunirse alrededor del calor del hogar, estar en paz y renovar nuestra fe y esperanza en un mundo mejor. Entonces, todo lo que hacemos, comprar cosas, ir de aquí para allá, andar de prisa queriendo hacer tantas cosas, no va de acuerdo con el espíritu de estas fiestas.

Es bonito darse el tiempo de poner el árbol con las luces y las esferas, poner algunos adornos, darse espacio para que nuestro niño interior se asome. La navidad es ese tiempo en el que debemos darnos el tiempo de estar en calma con nuestra familia y con nosotros mismos. para que ese niño que llevamos dentro salga, juegue y se permita volver a creer en la magia.

Así es como me he desafanado de la Navidad, trato de no preocuparme por nada y no correr, en estas fiestas he decidido estar en casa, no preocuparme por la comida ni por los regalos. No se trata de nada de eso, se trata de dedicar tiempo al hogar, a la familia, a estar en calma.

Publicado por Mario Cuevas

Ingeniero, profesor, maestro de artes marciales