Encuentra la belleza

Encuentra la belleza oculta en los pequeños detalles, no allá donde todos miran sino en donde nadie ni siquiera lo consideraría. No busques la belleza vana, esa deslumbrante y ordinaria, búscala en la sombra, en la imperfección, en las cosas ordinarias que no pretenden ser deslumbrantes.

Admira la belleza de una humilde flor nacida en la arena, en las arrugas de quien sonría mucho, en el bello desgaste de un objeto que ha sido útil durante mucho tiempo, en la cicatriz de alguien que ha sobrevivido. La belleza no está en los gritos de vanidad sino en los susurros de Dios, en lo sutil, en las cosas humildes.

El significado de la Navidad

Feliz Navidad es una frase poco escuchada últimamente, este año las tiendas decoraron más en Halloween que en esta Navidad. ¿Será que lo estamos perdiendo? Vemos mercados navideños que no abren por temor a un atentado o musulmanes pregonando que la navidad es por su profeta, fiestas frívolas que nos rodean y parece que ya no recordamos por qué hacemos todas estas fiestas.

Como cristianos debemos mantenernos firmes en el significado de la Navidad, que si el árbol con luces tiene su origen pagano, pues bien, que si la fecha es por el sol invicto, pues bien también, que si todo se montó sobre costumbre paganas, pues igual bien, eso no cambia nada. Elegimos esta fecha para recordar y honrar el nacimiento del niño Jesús, de nuestro salvador, y nada debe cambiar eso, yo mismo celebro mi cumpleaños en un día distinto al real porque resulta más conveniente y se disfruta mejor, además de que partimos pastel aunque a mi casi ni me guste comerlo.

El cómo celebrar la Navidad es algo que dependerá de cada familia según sus costumbres, yo generalmente bebo vino en abundancia y como como si fuera la última comida del año, pero lo importante es estar con los seres amados, me encanta decorar dentro de mi casa, que se note que es la fiesta de la Navidad, así como en una fiesta de cumpleaños ponemos globos y guirnaldas, así pues para el cumpleaños de nuestro redentor ponemos luces de colores, velas, un árbol decorado y un montón de adornos porque es una fecha de celebración y de que los niños tengan ilusión, pero a la vez es una fecha en la que hay que guardar, no dejarse arrastrar por las modas del mundo.

¿Qué significa la Navidad?

Es el momento más importante en nuestra vida cristiana, es cuando Dios envió a su hijo al mundo para enseñarnos la verdadera fe en persona, se hizo carne para vivir nuestras debilidades y dolores, para luego ser sacrificado para el perdón de nuestros pecados. La Navidad es el milagro más grande de toda nuestra historia cristiana y debemos celebrarlo con toda la fe y con todo el amor, la navidad se debe celebrar en honor a nuestro Dios nacido, en honor a nuestros seres queridos que ya no están, en honor a nuestros niños porque la Navidad es el inicio de la fe de los pequeños.

La Navidad es esperanza, es amor, es resistencia.

Vivimos anestesiados

Como ratones en una gran caja, vivimos nuestras vidas día a día, sobreviviendo de algún modo sin preguntarnos demasiado. ¿Cuanto hace que no miras al cielo? Vivimos anestesiados, adormecidos bajo un cóctel de entretenimientos baratos que tienen el mismo efecto que la heroína, tecnologías que nos hacen cada vez más dependientes, destrucción de valores familiares y sexualización. A veces siento un malestar, como una voz que pide ayuda dentro de mí, una voz que lucha por despertar de esta maldición imperius bajo la que estamos sometidos.

Si hacemos cálculos nos daremos cuenta de que pagamos mucho dinero por cosas que jamás hemos necesitado, nos hemos hecho dependientes a cosas que nunca habíamos necesitado hasta hace 10 años, las relaciones interpersonales están muy deterioradas. Cada vez somos más solitarios, menos empáticos, más hedonistas y menos listos. Hemos perdido la capacidad de permanecer en silencio, vivimos en una sociedad en la que todo mundo grita, todo mundo hace ruido, estamos perdiendo la capacidad de vivir el momento son distraernos con el smartphone. En vez de tomar un momento y disfrutarlo plenamente lo miramos a través de la pantalla y lo compartimos a todo el mundo para demostrar lo genial que es nuestra vida. La capacidad de escribir se está perdiendo también, la capacidad de leer, nos estamos convirtiendo en una sociedad primitiva de alta tecnología, si no, pues basta ver qué música es la que pega más.

El interior me grita fuerte, me pide que haga cambios, debo lograr hacer camios. Debo recordar como vivir sin estar escuchando música o viendo vídeos todo el tiempo, debo retomar la lectura, darme el momento para disfrutar de una cosa cada vez. Tal vez todos deberíamos hacer lo mismo, pero esto es la matriz y pocos soportan el mundo real.

Sobre el progresismo y las tradiciones

El cambio es inevitable y necesario, pero el cambio por el cambio es innecesario y peligroso. Vivimos en una sociedad progresista donde se tiene un desprecio adquirido por lo viejo, lo establecido, por las tradiciones. Tal vez la juventud siempre tiene el impulso por llevar la contra, por ser disruptiva y explorar, sin embargo en las sociedades tradicionales las personas maduran y la razón se termina imponiendo y las tradiciones se preservan; en cambio hoy en día las redes sociales artificiales han contribuido a perpetuar el estado de inmadurez y a la paulatina infantilización de la sociedad.

El progreso correcto consiste en la adopción gradual de nuevas costumbres y tecnologías, dado por una necesidad u oportunidad de mejora, es algo natural que obedece a un fin práctico, bueno cuando tiene un propósito de bienestar. Las tradiciones, en cambio son los vestigios de antiguas prácticas que se realizaban para satisfacer antiguas necesidades que han permanecido por costumbre, pero que tienen una utilidad tan sutil que muy pocos son capaces de ver y menos comprender. Las tradiciones son un contrapeso al progresismo, a esa neurosis de querer cambiarlo todo solo porque sí, nos gusta que el domingo sea feriado, aunque eso sea un desperdicio para las empresas, nos gustan las fiestas decembrinas, aunque para muchos sean producto de una superstición. Las tradiciones son ese freno que nos previene de cae por el abismo del cambio compulsivo.

Aunque, por ejemplo, celebrar la Navidad y el Año Nuevo para muchos no sea más que un vestigio del paganismo o una fiesta que el cristianismo robó. La Navidad nos ofrece un espacio para encontrarnos con nuestros seres queridos, para reflexionar, para encontrarnos con nuestra infancia y tener un poco de ilusión; mientras que la celebración del Año Nuevo nos brinda el espacio para reflexionar y hacer un análisis de nuestras vidas en cara a un nuevo ciclo. Las tradiciones no estorban a la gente de buen corazón, las tradiciones también cambian, lo hacen lentamente, sin embargo no lo hacen solo porque sí.

Las buenas costumbres no estorban a nadie sensato, no veo por qué una mujer debería sentirse ofendida si un caballero le abre la puerta como un acto de cortesía, yo mismo siendo hombre agradezco la amabilidad de quien sostiene la puerta para dejarme pasar. Así mismo, siempre es bueno tomar el séptimo día para reponer fuerzas y pasar el día con la familia, el trabajo jamás se acaba y no importa cuanto se le dé al cerdo capitalista, siempre va a querer más, así que no hay por qué trabajar demasiado, nunca se saciará a la bestia. Las buenas costumbres nos ayudan a preservar nuestra humanidad.

Los anillos de poder

Supongo que la industria del entretenimiento siempre ha sido una máquina de codicia y propaganda, creo que la diferencia hoy en día es que las noticias viajan más rápido que antes. Aun así no deja de ser triste que un par de guionistas nefastos y arrogantes se caguen sobre la obra de Tolkien.

Se tenían muchas formas de hacer bien esa adaptación, visualmente se tenía la opción de hacer armaduras de lana y cuero, cotas de malla y peto y yelmo solo para algunos personajes importantes, en vez de ser soberbios y pensar en armaduras de escamas de cuerpo entero hechas de látex, como si nadie nos fuéramos a dar cuenta. Con respecto a las batallas, si les hacían falta dobles podrían haber intentado jugar con el CGI y tomas lejanas para luego mostrar detalles cercanos en vez de poner cosas tan mediocres como las que se presentaron. Además, para cualquiera que sepa un poco sobre caballos, sobre estrategia o tenga alguna referencia de batallas medievales históricas los errores eran mucho más que obvios, esto además de pereza por parte de los escritores es una tremenda falta de respeto al público, entiendo que muchos de quienes gustan de la fantasía medieval tienen ciertos conocimientos sobre batallas medievales, tipos de armas y de como fluye una batalla. Lo peor fue la historia, los diálogos flojos y pueriles, las inconsistencias de guión, las conveniencias y casualidades, los arcos inútiles pésimamente mal escritos, pasando por alto lo que J.R.R. Tolkien escribió y el mensaje que ese intentaba transmitir.

Desde el lado personal, emocional, la existencia de esta serie me entristece, han manchado una obra que me inspiró y que en cierto modo mejoró mi vida. El mensaje que transmiten estos showruners es una aberración contraria a lo que Tolkien quiso transmitir en su obra, no existen ambigüedades entre el bien y el mal, los orcos son creación del mal, sin otro sentimiento más allá del odio hacia la creación de Eru. No es la primera vez que pasa, pero aun sí me repugna pensar en lo que hacen y en que habrá gente que crea que Tolkien escribiría algo como eso. Pero el mismo John Ronald Reuel Tolkien lo dijo «el mal no puede crear nada nuevo, solo corromper o arruinar lo que las fuerzas del bien han inventado o construido».

¿Realmente sirve la democracia?

Aunque tiene sus orígenes en la antigua Grecia y a lo largo de la historia existieron algunas protodemocracias, la democracia tal y como la conocemos tiene menos de trescientos años de existir, durante el siglo XIX ocurrieron diferentes revoluciones que dieron el origen a estados democráticos. Bajo la bandera de la democracia han surgido bastantes dictaduras que de alguna manera perversa han hecho uso de las estructuras democráticas para mantener el poder, de hecho es común que si el nombre de un país diga «República Democrática de…» sea todo menos democrático.

La democracia se vende como la gran salvadora de la humanidad. Ofrece instituciones que protegen la integridad de los ciudadanos y garantizan el cumplimiento de los derechos humanos. Al paso de generaciones el pueblo ha visto en el estado democrático a un protector y benefactor y paulatinamente ha renunciado a su capacidad de protegerse a sí mismo y perdido el interés por tomar decisiones en pro del bienestar de la comunidad, limitando su participación al simple acto de depositar su voto durante los comicios. Entonces la democracia ha generado poblaciones apáticas, débiles e incapaces de responder por sí mismas a catástrofes o amenazas. Creando terreno fértil para la proliferación del crimen organizado y la instauración de la tiranía.

El pueblo debe ser educado a no depender de un estado benefactor o de un presidente salvador. El pueblo debe recuperar su capacidad de organización y autoprotección, de defenderse de cualquier clase de amenaza, incluso del gobierno mismo cuando este no atiende las necesidades de la población o se torna perverso. La democracia hoy en día es un termino prostituido bajo el cual una clase política perversa se organiza para mantener el poder a costa de la población.