Los dos gremios

Simplificando las cosas encuentro que existen dos grandes gremios:

  • El gremio político
  • El gremio del crimen

De quienes formamos la población, la gran mayoría no formamos parte de ningún gremio, somos cantera y fuente de ingresos para estos dos gremios. Mientras los dos gremios tienen estructuras diseñadas para asegurar su supervivencia la clase civil, quienes somos la mayoría, carecemos de una estructura, estamos desarticulados y hemos sido adoctrinados para obedecer y alimentar a la clase política mientras tememos a los grumos criminales esperando que la clase gobernante nos proteja del mal.

Se nos ha enseñado a carecer de la fuerza para defendernos de los otros mismos, a esperar que nuestros problemas comunitarios sean resueltos por un regente que pertenece a una clase ajena a la nuestra. Se nos ha quitado el derecho a portar armas para defendernos de los criminales y de hacer justicia cuando es necesario. Mientras tanto vivimos en la realidad de que los dos grandes gremios hacen acuerdos para conservar su poder a costa de la gran mayoría.

La nueva tolerancia

Bajo la bandera de la tolerancia se nos obliga a aceptar cosas que no son compatibles con nuestra moral y si nos atrevemos a manifestarnos en contra de esas ideas se nos expone al escarnio social. Esto va en contra de la libertad de expresión, existe una persecución contra los que no pensamos de acuerdo a una agenda. Estamos viendo como las minorías someten a las mayorías, no hay nada más intolerante que imponer una ideología por medio de la fuerza del aparato gubernamental.

La pregunta que surge es ¿que nos espera en un futuro cercano? La historia tiene grandes ejemplos de esto, estamos viviendo la maldición de repetir nuestra historia una y otra vez.

Sobre la ciencia y la fe

La verdadera ciencia carece de fe, su fundamento es ser escéptica de sí misma. Esta verdad ha sido ignorada por los que no conocen la verdadera ciencia y la adoptan a la ciencia per se como dogma.

Mientras que la verdadera ciencia es escéptica de sí misma, la fe adopta una idea por mera convicción, sin exigir evidencias concretas. El ejemplo más claro de un acto de fe es la creencia en Dios puesto que nadie lo ha visto o tiene evidencia concreta, contrastable y repetible de su existencia.

¿La ciencia puede negar la existencia de Dios?

La ciencia en su estado puro no puede negar algo por el simple hecho de no poseer evidencia de ello, la ciencia tiene medios para demostrar la existencia de algo, sin embargo no se permite la negación por falta de evidencia. La ciencia no puede decir que algo no existe, solo puede decir que no hay evidencia de su existencia. Entonces la ciencia no puede negar la existencia de Dios.

¿La ciencia funciona como debería?

El principio fundamental de la ciencia es el escepticismo de sí misma, por esto una afirmación debe tratar de ser rechazada hasta que sea imposible demostrar que esa afirmación no es verdadera. Tenemos muchos, pero muchos, casos en los que lo que se creía cierto ha tenido que ser reformado o rechazado de plano, es parte de lo que la ciencia debe hacer, sin embargo en ese intervalo muchos que conocen algo pero no lo suficiente toman las teorías como un dogma. Por otro lado en la actualidad la ciencia tiene un problema administrativo y muchos artículos no se revisan adecuadamente porque los experimentos llevan mucho tiempo, son caros o cualquier otro problema y en las universidades se está exigiendo publicar mucho, por consiguiente se están publicando propuestas no probadas adecuadamente.

El artículo como un dogma

Olvidar la naturaleza cautelosa y escéptica de la ciencia es un acto de imprudencia, encuentro muy improbable que un articulo anule de la noche a la mañana todo lo que ha funcionado durante generaciones, ha pasado, pero no es algo común. Es difícil aceptar que a la mayoría de las personas (esto es un asunción empírica) les cuesta mucho trabajo comprender sistemas complejos, generalmente asocian un efecto a una causa, pero es raro quien relaciona un efecto a múltiples causas. Luego muchos artículos que son publicados obtienen conclusiones a partir de una sola causa. Lo que quiero decir con esto es que una gran cantidad de artículos publicados tienen defectos en su diseño experimental.

Por otro lado mucha gente que cree ciegamente en la ciencia basa su juego de creencias en artículos recientes y desprecia los usos y costumbres (que a muchos nos han funcionado durante toda la vida). Adoptan la conclusión del artículo como un dogma en vez de indagar y cuestionar su metodología.

La ciencia como un instrumento para la fe

La universidad moderna tiene su origen en las universidades creadas por monjes cristianos de los siglos XII y XIII, las cuales son un desarrollo de las escuelas catedralicias y escuelas monásticas (https://es.wikipedia.org/wiki/Universidad). La iglesia ve a la ciencia como un medio para conocer la obra de Dios. La comprensión de un proceso no le arrebata su esencia ni lo hace menos maravilloso. Ha sido la iglesia misma la que ha invertido en el desarrollo de la ciencia como un medio para vivir en gracia, a final de cuentas la ignorancia es la semilla de muchos males de la humanidad.

La fe abraza a la ciencia como un medio para enriquecerse y la ciencia en sí no tiene ninguna forma de contradecir a la fe, es decir que son compatibles. El problema viene de dos fuentes, el fundamentalismo religioso y el fundamentalismo científico. El fundamentalismo no admite replica ni comunión.

Partiendo de la primicia de que el fundamentalismo tiene su raíz en la ignorancia entonces es la gente que casi no sabe nada de ciencia la que adopta una postura soberbia con respecto a la fe. Desde su ignorancia asumen que su «conocimiento» es la verdad y asumen que la existencia de algo no medible es mera superstición, olvidando por completo que la ciencia no puede negar algo por la mera ausencia de pruebas. Por otro lado tenemos el fundamentalista religioso que considera como un pecado cualquier cosa que no sea capaz de comprender.

Para aprender más

https://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/los-conocimientos-cientificos-no-cuestionan-la-existencia-de-dios

https://www.lastampa.it/vatican-insider/es/2012/03/20/news/la-ciencia-es-uno-de-los-mejores-modos-para-conocer-a-dios-1.36494645/

Sobre el pensamiento mágico

Cuando el cielo truena es porque los santos están jugando boliche en el cielo. Cuando alguien muere su alma se convierte en una estrella y todas las noches nos mira desde el cielo. Al ser humano le gusta la poesía y el conocimiento se transmitía mediante poemas y canciones donde el uso de las analogías era extensivo. En mi opinión es una tontería asumir que los humanos de hace más de tres siglos eran imbéciles, no hemos sobrevivido tanto tiempo por sólo creer en la magia.

Sobre la neutralidad de la red

El derecho de acceso a Internet es uno de los derechos digitales que posee toda persona para utilizar Internet con el fin de ejercer y disfrutar de su derecho a la libertad de expresión1​ entre otros derechos humanos fundamentales, de forma que los Estados y las Naciones Unidas tienen la responsabilidad de garantizar que el acceso a Internet sea ampliamente disponible, no pudiendo restringirlo injustificadamente. El acceso a Internet está reconocido como un derecho fundamental por las leyes de varios países y como un derecho humano por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).2​ Por su parte, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos también señala este carácter.

https://es.wikipedia.org/wiki/Derecho_de_acceso_a_Internet

La neutralidad de red es el principio por el cual los proveedores de servicios de Internet y los gobiernos que la regulan deben tratar a todo tráfico de datos que transita por la red de igual forma indiscriminadamente, sin cobrar a los usuarios una tarifa dependiendo del contenidopágina webplataforma o aplicación a la que accedan. Ni según el tipo de equipamiento, dispositivo o método de comunicación que utilizan para el acceso.1​ En definitiva, la neutralidad de la red evita que el proveedor contratado cargue tarifas adicionales por visitar alguna web a su cuenta por el servicio prestado.2

https://es.wikipedia.org/wiki/Neutralidad_de_red

Parto desde estos dos conceptos, desde que Internet es un derecho humano y la neutralidad de la red. Cuando Internet surgió fue con el fin de tener una red de comunicaciones robusta y descentralizada, con el fin de lograr una red de comunicaciones a nivel global, eso existe hasta cierto punto, si eliminamos a países como China y su gran muralla entonces es algo que desde el lado de los buenos se ha logrado. A pesar de que Internet es un derecho humano es algo que tiene un costo y las operadoras nos cobran por utilizarlo, nos cobran por la cantidad de datos que utilizamos, por la velocidad de descarga/subida o por los sitios a los que accedemos, y esto último es una violación clarísima a la neutralidad de la red como derecho universal.

A ver, la neutralidad de la red implica que no debe existir preferencia sobre el sitio o servicio que estemos utilizando a través de la Internet, sin embargo empresas como Telcel, Telefónica o AT&T te ofrecen ciertos servicios gratuitos y por otros tienes que pagar extra, por ejemplo WhatsApp es gratis siempre, no te cobran por esos datos gastados, pero si utilizas Telegram entonces esos datos si se contabilizan en tu tarifa, eso viola la neutralidad de la red y es la razón por la cual ahora utilizo otro servicio telefónico. Por otro lado las grandes empresas han monopolizado los servicios al grado en que si no tienes Instagram simplemente no existes. El otro día una vieja conocida me preguntó qué clase de medios arcaicos de comunicación utilizo porque no uso WhatsApp y la cosa es que uso Telegram, iMessage y SMS, es decir, cualquiera que tenga mi número podría llamarme por teléfono, pero ahora si no es por WA no se les ocurre qué hacer, lo grave es que las grandes compañías, sobre todo Meta, han metido a la gente en una burbuja donde fuera no existes.

La libertad de no tener casi nada

Hubo un tiempo en el que no tenía casi nada, había iniciado una nueva vida, con un nuevo trabajo, solo y sin nada mas que mi ropa y mi computadora portátil y un scooter. Así pues cada vez que salía de casa llevaba casi todas mis pertenencias conmigo, no tenía cuentas bancarias, no tenía deudas y ninguna preocupación. Luego comencé de hacerme de cosas, televisión, muebles, cuenta bancaria y deudas. Ahora vivo rodeado de comodidades, posesiones y deudas, me costaría demasiado trabajo mudarme de casa, a menos que me deshaga de muchas cosas, llevo a cuestas deudas y responsabilidades. Unas por otras, cada ventaja viene con una desventaja.

Supongo que la gran desventaja de no tener casi nada es la dificultad para formar una familia, brindar un lugar seguro y cómodo para los miembros del hogar. Recuerdo que lo primero que compré cuando alquilé un departamento fue un refrigerador ya que debido a la imposibilidad de guardar comida me veía obligado a comer en la calle. Cuando se está solo el no tener casi nada es muy liberador, pero dificulta el formar lazos; en cambio, a la hora de querer establecer un compromiso surge la necesidad de tener cosas, comodidades para proveer un ambiente seguro y confortable, como ya mencioné.

El extremo opuesto es aquel en el que uno se hace de muchas cosas y termina poniéndose grilletes demasiado pesados, llenar la vida de lujos y pasar la mitad de la vida endeudado y pagando impuestos por artículos que ni siquiera se han terminado de pagar. Cuando se vive en la neurosis se suelen comprar cosas que no se necesitan, he escuchado gente que en verdad compra un coche caro para proyectar poder o que compran cosas por impulso, como la relación que suele existir entre el estrés, el insomnio y las tiendas en línea. Hay gente que llega al punto de ser acumuladora, tratando de llenar los vacíos de su vida con objetos innecesarios.

Se puede decir que hay gente que presta toda su atención a las cosas espirituales y que prácticamente abandonan el mundo, como es el caso de los ascetas, que abandonan todo lo material y viven en la precariedad, sin tener acceso a lujos o placeres, ignorando al mundo. Mientras que existen otros que abandonan el espíritu y se entregan a lo material, a las apariencias, dejando de lado la esencia para entregarse a los placeres y las cosas del mundo. Entonces debería existir un equilibrio en el que se viva en el mundo sin entregarse a él, atendiendo el espíritu sin descuidar la carne.

Vivir en el mundo sin entregarse. Tener lo justo para vivir, tener comodidades sin endeudarse, valorar las cosas por su utilidad, elegir los objetos por su calidad y no por su marca. Preocuparse por no ser desagradable, pero no por caer bien, preocuparse por no tener carencias pero no por ser opulento, poder desprenderse de un objeto si este ya no nos es necesario. Eso sería lo más saludable. Ser capaz de mortificarse, pero sin buscar la mortificación; disfrutar los placeres sanos del mundo, pero sin entregarnos a ellos.

¿Vivimos en años oscuros?

En la historiografía europea, los años oscuros es una terminología peyorativa que se refiere al periodo que incluye (aproximadamente) del 476 al año 1000.

Este concepto de un tiempo de oscuridad fue creado en el siglo xii por el erudito italiano Francisco Petrarca, y estaba pensado originalmente como una crítica a la falta de carácter de la última literatura inglesa. Los historiadores posteriores expandieron el término para referirse al período de transición entre la desaparición del Imperio Romano de Occidente y la Alta Edad Media, para describir un período caracterizado no solo por la falta de literatura en latín, sino también la falta de historia escrita contemporánea, la decadencia demográfica general, y la limitada actividad constructiva y cultural (que se pone de manifiesto, por ejemplo, en el empobrecimiento de la tecnología, como se ve en el caso de la cerámica).

https://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1os_oscuros

Tal vez sería mejor decir que vivimos en una edad demasiado luminosa, repleta de reflectores y de muchísimo ruido que nos impiden ver y escuchar con claridad. Si existió una edad oscura en la que no se generó documentación histórica ahora vivimos en una donde se genera demasiada información, desgraciadamente, en una porción importante, falsa.

Con la llegada de Internet a las masas se pensó que se reduciría o acabaría la ignorancia ya que se tendría acceso a cualquier fuente de información de manera instantánea, la súper-autopista de la información le llamaban. Hoy en día, aunque existen bastantes webs de divulgación del conocimiento vemos que la Internet también es utilizada por grupos que pasan por alto todo el conocimiento existente sobre geografía, astronomía, biología y otras ciencias, con el fin de divulgar su ideología y teorías sin fundamentos, además para organizarse de manera efectiva y masiva.

Compañías como Meta y Tik-Tok son como Sodoma y Gomorra del planeta digital, por decirlo con dramatismo. Son Facebook, Instagram y Tik-Tok grandes ciudades plagadas de falsos ídolos donde se difunden falsedades, se fomenta el narcisismo y la perversidad. Se presentan vídeos que destruyen la cultura, la inteligencia y la memoria de la gente. Aunque sí que hay gente que sube contenido que puede ser valioso, en su mayoría no lo es, es contenido no verificado.

Según la investigación, el uso excesivo de las redes sociales puede afectar nuestra capacidad de concentración, nuestro procesamiento de información y nuestra memoria. Además, las redes sociales también pueden tener un impacto negativo en nuestra salud mental y emocional.

https://iccsi.com.ar/las-redes-sociales-nos-hacen-menos-inteligentes/

Aunque de momento mis palabras surgen con una base empírica, es verdad he notado un deterioro notable en la calidad de las relaciones entre las personas que usan mucho las redes sociales (más allá de un límite saludable si es que este existe).

Anteriormente la tecnología emulaba las formas naturales de conservar y compartir el conocimiento, la escritura emulaba la transferencia verbal de conocimiento, las canciones y cuentos se dejaron asentados de forma permanente en cerámicas y papiros, luego las cartas permitieron llevar una conversación sincrónica con pares lejanos, mientras que el teléfono nos permitía seguir llevando a cabo esa forma de comunicación oral sincrónica que nos es natural. Claro está que nuestra forma de comunicarnos es más corporal que verbal, sin embargo se puede transmitir mucha información con el tono de la voz. Luego las aplicaciones de mensajería instantánea nos facilitaron el mantener comunicación escrita con nuestros amigos, luego evolucionaron a llamada y vídeo-llamada, lo cual facilitó mucho las cosas. Con aplicaciones como Skype o Messenger nos dábamos el tiempo de platicar con nuestras personas queridas, les dedicábamos tiempo valioso y les prestábamos atención.

Con la aparición de las redes sociales esta comunicación se fue rompiendo para, en cambio, permitirle a la gente poner en un escaparate público partes de su vida, en vez de una charla con un ser querido se comenzaron a obtener mensajes de aprobación o crítica, likes o dislikes, cualquier comentario dicho entre amigos pasó a ser algo de dominio público y la conversación cara a cara pasó a estar en segundo plano. Sobran estudios que demuestran que las redes sociales son causales de depresión y suicidio, dimorfismos y otros males. Y así Narciso murió ahogado.

Y, volviendo al inicio, muchos nos atrevemos a publicar contenido que no pasa por ningún filtro técnico ni moral, es nuestro derecho a expresarnos, aunque si expresara opiniones políticamente incorrectas seguramente sería censurado más allá de la validez científica de mis dichos, pero ese es otro tema. Muchos pues, nos atrevemos a publicar contenido y la pregunta es, ¿qué tanto del contenido que se genera es cierto? ¿La tierra es plana? ¿La luna es un holograma? ¿El universo es un holograma? ¿Puedo hacerme millonario trabajando dos horas al día? ¿Cómo puedo desarrollar un criterio para discriminar todo el contenido falso? Supongo que todos tenemos el amigo cuya base cultural es Tik-Tok y aquellos que hemos leído de vez en cuando no encontramos palabras para explicarle lo equivocado que está. Así que, habiendo tantos reflectores deslumbrantes y tantas voces gritando, qué difícil es discernir para los que no sabemos casi nada y así es como vivimos en los nuevos años oscuros.

Paternidad lenta

Escuela de ocho a dos, comer, luego clases de inglés, pintura o música, de ahí al karate, TKD o gimnasia, llegar a hacer tarea y todo lo que falte. Así tenemos a los niños ocupados para que no estén de ociosos, porque la ociosidad es la madre de todos los vicios. Tal vez, lo único que necesita el niño para tener una buena vida es pasar el tiempo en casa, con sus padres, haciendo menos, pero haciéndolo mejor.

El movimiento slow, que comenzó como el movimiento slow food, se ha extendido a todos los aspectos de la vida para convertirse en el movimiento slow, la vida lenta. El principio de la paternidad lenta es enseñar al niño a ser feliz, en primer lugar, el niño no tiene por qué hacer tantas cosas, él debe dedicar tiempo a sus obligaciones y disfrutar de esa etapa crítica de la vida que es la niñez. Lo que requiere el niño es dedicar tiempo al juego, a descubrir y aprender a su propio ritmo; debe explorar el mundo y enfrentar sus riesgos, tales como ir al parque y caer de un columpio tal vez; además el niño debe disfrutar y valorar el tiempo con sus padres, cenar en familia, sentirse en paz.

Últimamente he visto niños muy estresados, incluso con problemas de gastritis o colitis, los he visto débiles e inseguros porque en la escuela les encargan demasiadas tareas y encima los padres los llevan a más de una actividad extracurricular, además de que también suelen ser sobreprotectores. Es imposible hacer entender a un padre miedoso que quiere evitar que su hijo fracase o que se lastime, que lo único que está haciendo es que su amada criatura tenga una niñez miserable.

Los mejores recuedos que tengo de mi infancia son de mí en mi bicicleta andando a toda velocidad por el parque, cayéndome y sufriendo raspones, jugando bajo el sol, andando por ahí haciendo vagancias. Aprendí que las heridas duelen pero sanan con el tiempo, que los errores tienen consecuencias y que el mundo es rudo, pero uno puede sobreivir en él sin tener miedo.

¡De prisa que es Navidad!

Tráfico, compras de pánico, compromisos aquí y allá. Hace muchos años que decidí desafanarme de la Navidad. ¿Me he vuelto un grinch, Scrooge o ateo? No. Simplemente decidí acudir a una Navidad más tradicional.

Navidad es tiempo de esperanza, para estar reunidos en familia en la época más oscura del año. Independientemente de la festividad que se esté celebrando, ya sea Yule, Navidad u otras, la idea radica en reunirse alrededor del calor del hogar, estar en paz y renovar nuestra fe y esperanza en un mundo mejor. Entonces, todo lo que hacemos, comprar cosas, ir de aquí para allá, andar de prisa queriendo hacer tantas cosas, no va de acuerdo con el espíritu de estas fiestas.

Es bonito darse el tiempo de poner el árbol con las luces y las esferas, poner algunos adornos, darse espacio para que nuestro niño interior se asome. La navidad es ese tiempo en el que debemos darnos el tiempo de estar en calma con nuestra familia y con nosotros mismos. para que ese niño que llevamos dentro salga, juegue y se permita volver a creer en la magia.

Así es como me he desafanado de la Navidad, trato de no preocuparme por nada y no correr, en estas fiestas he decidido estar en casa, no preocuparme por la comida ni por los regalos. No se trata de nada de eso, se trata de dedicar tiempo al hogar, a la familia, a estar en calma.

De vuelta al oscurantismo

Aunque estoy aplicando mal el término el resultado será el mismo. Hace tiempo he pensado en que la sociedad se podrá dividir en dos grandes clases: los que viven conectados y los que viven la realidad completa. Mientras que en la web la información se crea y se asume a velocidades alarmantes, existe otra realidad en la que las verdades se mantienen más o menos inmutables y las ideas se toman el tiempo de madurar.

Ojo, no estoy diciendo que viviremos sin acceso a la web, eso sería estúpido de asumir, en cambio digo que iremos dando menos y cada vez menos credibilidad a cualquier cosa que se vea por ahí. Esto es porque muchos ya estamos hastiados de las cosas que se suelen ver en redes sociales, a los que defienden instagram y tiktok diciendo que hay mucho contenido muy bueno yo les diría que si buscas muy bien en el relleno sanitario encontrarás una que otra cosa de valor, tal vez una joya que se fue a la basura por error, tal vez algún billete que se fue en una ropa vieja. Como sea, lo sano es simplemente no creer en lo que se ve en la web, las redes sociales y muchos sitios que andan por ahí están llenas de basura.

Actualmente se está poniendo en boga el uso de herramientas generativas como chatGPT, la admirada y temida IA, y es aquí donde comienza el verdadero problema. Gente como yo y cualquier pobrecito hablador de los cuales existimos muchos que solemos generar algo de contenido, algunos publicando artículos en revistas no arbitradas y otros con sitios personales, muchos de nosotros de seguro caeremos en la tentación de generar contenido con ayuda de herramientas como chatGPT y sin mucha validación ni verificación publicaremos ese artículo en nuestro blog o revista. Meses más tarde estos mismos artículos serán consultados por el mismo chatGPT para generar más contenido nuevo y es justo aquí donde las cosas se ponen serias. Algo que está demostrado es que chatGPT comete muchos errores (al menos suficientes) como para que la información que genera no sea tan fiable, en consecuencia, mucho del contenido que se generará y del cual estas mismas herramientas se alimentarán posteriormente será contenido erróneo. Sin estas herramientas el contenido en la web ya era bastante erróneo, ya había demasiada desinformación, entonces ahora el volumen de contenido falso que se generará aumentará en gran medida.

Es una amarga ironía que, viviendo en una era donde el acceso a la información sea instantáneo y prácticamente ilimitado, existan personas que creen que la tierra es plana o que pasen por encima de la ciencia con sus ideologías progresistas. Las herramientas que fueron creadas para ayudar a la humanidad a crecer han sido utilizadas con fines mezquinos y están contribuyendo a la propagación de la estupidez (y cosas peores). Mi amada Internet ha sido ultrajada, no creo que sea liberada. Nuestro reto es aprender y enseñar a distinguir qué información es fidedigna, comenzando por recordar que en un resultado de búsqueda a veces la información que uno necesita está más allá de la primer página.

Ironía es que el extracto de este artículo sea generado por chatGPT y me haya gustado bastante.

El sin propósito de una vida sin fe

Para mí la ciencia siempre ha sido como una niña muy inteligente, pero miope y necia. La incapacidad de creer en lo que no se puede ver o medir, el creer ciegamente en estudios que en principio están mal diseñados no representa ningún avance. La ciencia funciona muy bien en asuntos simples de relación causa-efecto directa, pero es sumamente torpe en asuntos más complejos. La ciencia suele desdecirse, lo cual es bueno, sin embargo es sorda a otra opinión que no sea la de ella misma.

En asuntos del alma la ciencia no tiene cabida, no es capaz de demostrar nada, pero eso no invalida los asuntos del alma ni los asuntos del alma anulan la utilidad de la ciencia. Los asuntos del alma son poco medibles, difíciles de verificar y eso a la ciencia no le gusta. Si me lo preguntas, como hombre de ciencia y como ser humano he de decir que estoy convencido de que Dios existe, el método científico me funciona bien en asuntos mundanos y simples, como encontrar el error en un código de computadora o escribir un nuevo lenguaje de programación, pero más allá de eso la ciencia no tiene cabida en mi vida. No necesito saber las razones fisiológicas que me hacen amar a mi hija, las conozco, pero no necesito tenerlas en cuenta, amo a mi hija porque Dios es grande y punto, el pensar que únicamente amo a mi hija por una cuestión bioquímica le quita su misterio y su belleza, así que no, no necesito ni siquiera saberlo, la amo porque sí.

No debemos mecanizarnos, deconstruirnos ni sintetizarnos, somos seres espirituales complejos. Somos parte del reino animal, de la clase de los mamíferos, del orden de los primates, familia Hominidae, género Homo, especie Homo Sapiens, pero somos mucho más que eso. Si sólo fuéramos una especie más en el planeta seríamos animales con una existencia innecesariamente compleja, no necesitaríamos bienes materiales, gobiernos, pasatiempos ni leyes. Y ese es el problema que tienen las nuevas generaciones, viven vacías, su existencia es una carga innecesaria e irrelevante, carente de un propósito superior. La diferencia es que la fe le da sentido y propósito a nuestra existencia, a nuestro día a día, nos vuelve más tolerantes ante la adversidad y nos da un marco de referencia para tomar mejores decisiones.

La ciencia gusta de demostrar lo que ya se sabe y existen muchos estudios que demuestran cosas que la gente de fe sabe desde hace siglos. El vivir de acuerdo a ciertas normas te hace vivir mejor, más feliz y saludable. Las personas que tienen una fe suelen ser más longevas, sanas y felices. La fe te da un marco de referencia para que no tengas que cometer errores que otros ya cometieron, te da esperanza en tiempos difíciles, un consuelo ante la tragedia y reglas para vivir mejor. La fe no te vuelve tonto ni te convierte en una persona intolerante o supersticiosa, muchos avances científicos y tecnológicos los hicieron personas que tenían fe en Dios, el mismo Newton, por ejemplo. También entre gente de ciencia existe la intolerancia y la charlatanería.

No necesito ningún estudio que demuestre lo que llevo años sabiendo, que Dios existe y que quien vive con él vive mejor.