Como nos daña la prisa, creamos un estilo de vida del cual nos hicimos esclavos. Vivimos para alimentar a la máquina que nosotros mismos creamos. La máquina de la prisa, la rueda de hámster en la que vivimos gira que gira cada vez más rápido y nosotros estamos corre que corre, sin ver que somos nosotros mismos los que creamos ese ritmo frenético del cual «no podemos escapar».
Miro los coches ir y venir a gran velocidad, veo a la gente que parece incapaz de caminar unas cuantas cuadras a la tienda o los que prefieren cometer una infracción de transito en vez de rodear unas cuantas cuadras en coche. Queremos ir de prisa sin dejar de ser perezosos. Los hermosos coches que tanto me gustaban se han convertido en aparatos obesos y pesados, todo porque ahora «necesitan» contar con una variedad de sistemas para protegernos de nuestra propia estupidez al conducir.
Los que nos bajamos de esa rueda de hámster y vemos la estupidez de la gente desde lejos, nos sometemos voluntariamente a ser un estorbo para los que quieren ir más rápido de lo que nosotros deseamos. Voluntariamente dejamos de existir para los que siguen en la rueda y se han vuelto incapaces de ver el mundo que está más allá de Facebook, Instagram y WhatsApp. Duele, pero el mundo real es hermoso, es bueno caminar viendo el entorno con ojos propios y platicar con personas que no sacan el celular cada dos minutos.
Que la ropa para este verano no sea la misma para el verano siguiente, tener que comprar ropa cada pocos meses, ya sea por gusto o por necesidad, es lo que los empoderados de la moda quieren, porque una fábrica con semi-esclavos en Birmania o en la India no se va a preocupar por reparar tu prenda sino porque compres otra. Sobre todo porque son prendas tan baratas y mal hechas que repararlas no tiene caso. Este tipo de prendas son bonitas cuando están nuevas, pero a las diez puestas comienzan a deshilacharse o a deformarse, lo peor es que esa tela no se puede reciclas debido a los materiales con los que están hechas, además de que su confinamiento es muy contaminante debido a la toxicidad de las tintas, muchas veces estas prendas terminan siendo compactadas y se venden el forma de ladrillos en Europa del Este, donde terminan siendo quedadas en estufas, con todas las consecuencias ecológicas que ello conlleva.
Si bien es cierto que la industria permite abaratar los costes de la producción al grado en que sea más conveniente comprar algo nuevo que reparar, es verdad que se debería tener consciencia de lo que se está haciendo, las fábricas tienen la tecnología suficiente para hacer prendas de magnífica calidad y con materiales de primera que no se deformen y resisten el desgaste mucho más tiempo, Además se podría poner un freno a ese afán que tienen algunos de cambiar su guardarropa cada dos por tres. Se solía tener poca ropa, pero de excelente calidad, muchas veces hecha a medida. Un caballero podía contar con unas cuantas prendas que le durarían muchísimos tiempo y además podía ser reparada.
Es nuestro afán de ir demasiado rápido, consumismos los recursos de una forma compulsiva que hace que nuestro desarrollo como especia sea insostenible. Yo no me sentiría nada orgulloso de comprar camisetas hechas con basura, que a final de cuentas volverán a ser basura en pocos meses; prefiero mil veces comprar una camisa cara de algodón (sea reciclado o no), que sé que me va a durar mucho más tiempo y que además, al final de su vida útil, las fibras de algodón podrán reciclarse y convertirse an alguna otra prenda útil.
Investiga más sobre la moda rápida, dónde se fabrica, quién la fabrica y cuanto cuesta en realidad.
Recuerdo cuando la Internet era un lugar al que «se entraba», hoy siempre estás dentro de Internet, todo el tiempo conectado, todo el tiempo siendo bombardeado por información, vas caminando por la calle con el móvil en la mano, distraído viendo las actualizaciones de Instagram, Facebook o WhatsApp, ausente del mundo real en muchos sentidos, con la mitad de la mente en la Internet y la otra mitad en el mundo físico. Antes teníamos un lugar especial para la computadora, un momento especial para entrar en aquel mundo y ver nuestros correos pendientes, para ver quién de nuestros amigos estaba conectado al messenger y dedicar un rato a platicar.
Las palabras claves son: un lugar, un momento y dedicar. Usábamos la tecnología de forma análoga al mundo real, entrábamos a una sala de chat, enviábamos un correo que sabíamos que sería respondido después de unos días. Decíamos mucho, dedicábamos tiempo a conversar, a decirnos cosas. Ahora no, la tecnología ha creado nuevas formas que no son análogas al mundo real, al mundo que nos da la vida. Ahora la idea es ver fotos y videos que la gente nos comparte, donde dicen «¡Mirad todos lo genial que la paso!», pero no se conversa, no se pregunta qué tal estás, vemos lo que la gente nos quiere presumir, pero nadie dice lo que necesita decir.
Hace poco decidí salir de la matrix, hablar con la gente que esté cerca de mí, mis redes sociales son Tumblr, Pinterest y Flickr, porque me gusta mucho la fotografía y me da gusto ver fotos de castillos, motocicletas y una que otra chica guapa (¿por qué no?). Llevo una semana con las notificaciones de las apps de mensajería desactivadas y mis niveles de estrés han disminuido mucho. Tomé la decisión de regresar a 2005, antes de que existiera Facebook, ahora tengo una silla y na mesa para la computadora y le dedico un espacio, un tiempo a revisar el correo, responder algunos mensajes y a ver unas imágenes en Tumblr. Resulta que ahora escribo más, leo más y duermo más. Mi vida es mejor en un mundo más analógico que digital.
Esto no es un estudio formal, es una opinión formada mediante la experiencia y observación empírica en primeras, segundas y terceras personas.
Comenzaré diciendo que un rifle en manos de un cazador es una fuente de alimento, pero en manos de un desquiciado es una máquina de matar. Pero, por otro lado, es más difícil hacerse adicto a los rifles ya que son costosos y más difíciles de adquirir, que hacerse adicto a las redes sociales porque son gratuitas y sumamente accesibles.
Desinformación,
adicción,
manipulación,
soledad, ansiedad y depresión,
déficit de atención.
Son algunos de los problemas que traen las redes sociales
He estado pensando en el daño que pueden hacer a la mente las redes sociales, esa hipersocialización que nos vuelve narcisistas, irreflexivos y más solitarios que nunca, esta nueva dinámica social está reemplazando las relaciones saludables. En los grupos de WA rara vez se ve una conversación sensata en la que se dé seguimiento a la situación personal de sus miembros, por ejemplo. Aun así, esa inmediatez y flujo constante de información (relevante o no) mantiene secuestrada la atención de la gente que es incapaz de prestar atención plena a lo que está haciendo por estar manteniéndose al día. Ai antes el problema era que la gente hablaba por teléfono mientras conducía ahora es mucho peor, porque ahora la gente está leyendo y respondiendo mensajes de texto mientras camina o conduce. Nadie debe poder negar la cantidad de accidentes que eso ha provocado.
El alcance y rapidez con el que una idea o tema se expande por medio de las redes sociales es impresionante. En efecto, puede ser que eso tenga la ventaja de conocer de inmediato la situación en otras partes del mundo, sin embargo, lamentablemente existen menos personas sensatas de lo que se podría desear en la red y el problema en un medio donde cualquiera puede generar contenido es la cantidad de desinformación o de ideas peligrosas que se genera en un lapso y la velocidad a la que estas se propagan. Agregando el hecho de que en la actualidad y tal vez siempre el sentido común no es tan común como se espera, pues el resultado es que muchas ideas peligrosas o erróneas se transmiten de manera peligrosamente rápida por todo el mundo, mientras que la gente más formada o sabia prefiere evitar estos medios a toda costa, entonces en estas redes se puede decir que existe un estrato de gente que puede estar muy desinformada.
Las redes sociales pueden, y de hecho lo están, diseñadas para ser adictivas y es por todos conocido que una persona adicta no es muy capaz de formar juicios críticos sobre ciertas áreas. Así pues, las redes sociales son una herramienta de manipulación fabulosa que puede incluso determinar por quién votará un sector importante de la población, caso real. Aunque un caso práctico más común es la forma en la que se utilizan nuestros metadatos para determinar la manera en la que consumimos ciertos productos, volviendo nuestra personalidad (por así decirlo) en una mercancía a la venta para que las empresas de marketing la adquieran y nos convenzan de comprar determinados productos o de votar por determinado candidato.
Gracias a las redes sociales hay más soledad, ansiedad y depresión (demostrado), las redes sociales lucran con los defectos e inseguridades de las personas. Uno cree que está en contacto cuando en realidad está más apartado que nunca. Uno es bombardeado por influencers que presumen una vida perfecta y físicos perfectos en línea, mientras uno se mira en el espejo y piensa que no es tan bello y su vida es tan mediocre. Soledad y sentimiento de fracaso es el arpón con el que las redes sociales enganchan a mucha gente.
Déficit de atención, es el problema que se está presentando por culpa de las redes sociales, las plataformas de videos cortos en los que uno se mantiene enganchado, pero no le pone atención a nada durante más de un minuto, enseña a la mente a cambiar de tema así de rápido. Yo lo veo en mis alumnos, cuando doy una explicación sobre un tema complejo como el cálculo de una integral en un dominio bidimensional o la construcción de un analizador sintáctico, puedo ver como después de unos segundos su mirada se pierde y tengo que estar regresándolos al mundo real.
Las redes sociales nos han dado acceso a un mundo de mentiras lleno de placeres y cosas maravillosas, un mundo que resulta atractivo y adictivo a más no poder, pero en el que somos incapaces de sentir el calor de otra persona, de oler el aroma de los demás, de ver a alguien a los ojos y saber qué está sintiendo realmente.
Llevo tiempo queriendo hacerlo, pero me ha faltado estructura. Hoy más que nunca me encuentro convencido de que la rapidez es la causa de muchos males y quiero iniciar una cruzada personal en su contra. No soy un influencer y siento que escribir aquí es como gritar en un cuarto vacío, sin embargo lo haré, debo poner en orden mis ideas y lograr plasmarlas.
He visto como la rapidez causa mucho daño y quiero expresar mis ideas en tres grandes áreas:
Contaminación
Detrimento social
Salud mental y física.
Quisiera poder convertirme en un gurú del tema y no es posible lograr nada si no se comienza por algo, así que vamos a tratar de combatir, al menos en mi mente, al mal de la prisa.
Ayer dejé ir a mi carro, ni siquiera lo vendí, solo lo regalé. Era un VW Sedán del ’92, viejo, maltratado y a la vez hermoso. Hacía meses que no lo usaba y, mientras tanto, mi esposa tenía que dejar su carro afuera. Me encantaba ese auto, pero mi estilo de vida no requiere un coche, hace meses que no tengo necesidad de conducir, ya ni siquiera tengo licencia. No necesito un automóvil y el pobre bochito estaba ahí juntando polvo. Así que lo dejé ir, se lo regalé a mi madre para que haga con él lo que ella quiera, así que ayer lo conduje por última vez.
Me encantan los autos, como piezas de ingeniería y arte en movimiento, y el Sedán es un gran ejemplo de ambos, el diseño más longevo y más amado en muchos países. Me deshice de un coleccionable, pero es que no tengo el tiempo, ni el dinero, ni el espacio ni la energía para mantener ese coche, así que hice lo mejor, aunque me duela.
Tengo un gran problema con los coches eléctricos, aunque en realidad no es con ellos en sí, sino con la gente y cómo nos los quieren vender. El coche eléctrico no es tener una solución limpia, es tener una solución igual de contaminante, pero que contamina en otro lado, es como hacer mierda en tu baño y que apeste en la casa del vecino. Esto lo digo porque si bien la eficiencia térmica de un motor eléctrico es más del doble que la del motor de combustión, la forma en la que se produce, transmite y almacena la energía eléctrica que el vehículo consume puede ser igual o más contaminante que el motor de combustión en sí. Si la energía que consume tu vehículo eléctrico se produce en una planta de carbón estás contaminando más que el motor de gasolina, así que en sí EL COCHE ELÉCTRICO NO ES UNA SOLUCIÓN POR SÍ MISMO, incluso es cambiar un mal por otro.
La fabricación de un coche eléctrico es sumamente contaminante debido a los materiales que este utiliza, incluso la extracción del cobalto es un problema humanitario ya que hasta hay niños siendo explotados en el proceso de extracción. Mientras un coche eléctrico circula silenciosamente y sin emisiones, en algún otro lado del mundo hay niños trabajando en alguna mina, sacando el cobalto que utilizan las baterías de ese vehículo y que, dicho sea de paso, son imposibles de reciclar; además de que mientras el coche no tiene escape, es muy probable que cerca de la ciudad haya una planta quemando carbón o petroleo, produciendo la energía eléctrica que consume el vehículo, así que de ecológico no tiene gran cosa.
El problema no es el coche en sí, sino el uso tan intensivo que se hace de él, energía es igual al cuadrado de la velocidad por la masa dividida entre dos, esto quiere decir que entre más pesado sea un vehículo y más rápido se quiera ir se gasta muchísima más energía, por ejemplo, un coche de 1000 kilos que va a 60 km/h gasta 138,889 joules para llegar a esa velocidad, esto son tomar en cuenta la fricción, pendiente del terreno u otros aspectos, pero si el mismo vehículo se quiere llevar a los 120 km/h este consumirá 555,554 es decir cuatro veces la energía consumida para alcanzar los 60km/h, entonces la conclusión es que la velocidad es contaminante y nosotros siempre queremos ir más rápido, contaminando más y más.
Queremos consumir cantidades ingentes de energía para mantener nuestro frenético ritmo de vida, eso contamina y daña a la naturaleza de un modo u otro. No es el modo en que consumamos o produzcamos energía sino el ritmo tan criminal al que lo hacemos, debemos aprender a vivir más despacio, a planificar mejor las ciudades, a vivir cerca de nuestros empleos, a aprender a usar otros medios de transporte más saludables. No debemos seguir con esta voracidad malsana que nos va a destruir a todos. El coche es el coche, sin importar qué coma, seguirá contaminando, seguirá matando personas, seguirá causándonos problemas.
Los hábitos, la forma en la que se vive, es la fórmula que lleva al hoyo o a mantenerse lejos de él o de superarlo más fácilmente si es que se cae por accidente. Se podría decir que el ser humano se define por medio de sus emociones, sentimientos y sus acciones. Y son estas tres las que deben estar alineadas al mismo fin, que es nuestro bienestar y felicidad. Los hábitos se llevan en estos tres niveles, podemos tener el hábito de fumar, esto es una acción, pero también podemos tener el hábito de exagerar las cosas, o tener el hábito de tomarnos todo personal, por ejemplo estos son 3 hábitos en lo emocional, sentimental y del actuar. Estas tres áreas se interrelacionan, no son exclusivas, y muchas veces lo que nos obligamos a sentir nos provoca realizar algún acto o, por otro lado, realizamos acciones buscando sentir alguna emoción.
Formar hábitos es increíblemente sencillo, para bien o para mal. Se dice que se requieren alrededor de cuatro semanas para formar un hábito, a veces menos, a veces un poco más, pero siempre ronda ese tiempo. Cuando entra algún alumno nuevo a nuestra escuela de kung fu siempre les recomiendo que aguanten el mes, les guste o no, generalmente terminando el mes ya están acostumbrados al ejercicio y se sienten mucho mejor consigo mismos. Desgraciadamente formar malos hábitos es mucho más fácil que formar buenos hábitos, una persona puede terminar enganchada a las drogas en menos de dos semanas, por otro lado aprender a comer bien puede tomar mucho más que las 4 semanas. Como dicen, el camino del mal es llano, mientras que el camino del bien está lleno de dificultades.
Sin embargo el cuerpo y el espíritu son sabios, cuando estamos haciendo algo mal nuestro espíritu nos da señales, nos crea alguna clase de incomodidad, casi podemos escuchar una voz en nuestra cabeza pidiéndonos que dejemos de hacer aquello. El cuerpo también nos dice cosas, genera malestares, algún dolor en el pie, alguna colitis, algún mareo o dolor de cabeza, son las formas en las que el cuerpo nos está diciendo que estamos haciendo algo que nos está dañando.
Hábitos que te dañan
En este mundo moderno existen muchísimas cosas que dañan la mente, el espíritu y el cuerpo. En otros tiempos era mucho más sencillo mantenerse apartado, bastaba con cerrar la puerta y correr las persianas, pero ahora nuestra casa está llena de puntos de entrada a cosas perjudiciales, smartphones, tablets, laptops, smart tv, todos canales por donde nos llegan las últimas tendencias de la moda, los nuevos éxitos musicales, lo bien que se la pasan nuestros conocidos ricos en la playa, pornografía, etcétera. Antes podías apagar la TV e irte al sótano, pero ahora todo esto te sigue incluso hasta en el baño. Antes era más sencillo consumir productos provenientes de alguna granja local, pero ahora es difícil saber de donde proviene lo que consumimos y con qué clase de pesticidas fueron rociados, al igual que ahora parece que quienes deciden no utilizar el coche son alguna clase de locos o pordioseros, mientras que el resto se desplaza sentado de un lado a otro, indiferentes de lo que ocurre a su alrededor, burlando a la naturaleza.
A continuación vamos a enumerar algunos hábitos que dañan nuestra salud.
Usar demasiado el coche o caminar poco
Manejar, por mucho que nos guste, es una actividad estresante, dicho de una manera muy franca las avenidas están llenas de imbéciles, personas que conducen a exceso de velocidad mientras miran su teléfono, otros que se pasan las reglas de tránsito por el orto, otros a quienes que parece que todo el mundo les estorba, etcétera. Agresividad, ira, estrés. El estar sometiéndose a un ambiente hostil genera hormonas que al hidrolizarse se transforman en sustancias que hacen daño, muchas tienen efectos inflamatorios que causan obesidad y predisponen al cáncer. Por otro lado el cuerpo necesita caminar, caminar poco provoca que se acumulen grasas en el abdomen y atrofia el movimiento intestinal, así que predispone a la obesidad y al cáncer.
Permanecer demasiado tiempo sentado
El trabajo o las meras ganas de no hacer nada nos pueden llevar a tener una vida muy sedentaria, el permanecer demasiado tiempo sentado tiene consecuencias serias en el organismo. Puede provocar coágulos, entorpece el movimiento intestinal, genera obesidad, predispone al cáncer, atrofia los músculos de las piernas y conlleva a problemas cardiacos. Otro aspecto importante de estar demasiado tiempo sentado evita que liberemos el estrés acumulado.
Trabajar demasiado
Vivimos en la sociedad del más, querer tener más, querer lograr más, querer ganar más, eso nos lleva a querer trabajar más para poder pagar todo lo que deseamos. Vivimos en una sociedad donde se aprecia a las personas súper productivas, dejando de lado la humanidad, la necesidad del descanso y del recreo. Esto tiene consecuencias graves, el descuido de uno mismo, de la salud, de la familia, de los amigos, de la espiritualidad, esto lleva a la pérdida de uno mismo, algo que los psicólogos llaman despersonalización.
Comer comida rápida
En estos días en los que andamos corriendo de un lado a otro y no queremos gastar mucho tiempo ni dinero en comer, ya sea porque debemos volver pronto a la oficina o porque esa comida grasosa nos hace sentir bien. Pero la comida rápida tiene consecuencias directas negativas para la salud. La comida tan grasosa y con grandes cantidades de sal tiene efectos inflamatorios en el organismo, lo cual genera obesidad y otros problemas.
Hacer multitarea
Otro horrible hábito derivado de nuestro estilo de vida, que tan común es ver personas conduciendo a la vez que están enviando mensajes de texto, o que “sostienen” una conversación mientras están revisando el teléfono o que “leen un libro” mientras están haciendo ejercicio. Este mal hábito estresa el cerebro y además nos vuelve improductivos, hacemos más, pero lo hacemos peor.
Usar demasiado tiempo la pantalla
El uso de dispositivos electrónicos como teléfonos, tablets y computadoras es indiscutible e inevitable, estas herramientas nos han ayudado bastante y lo podrían hacer de mucho mejor manera. El problema con las pantallas es que dañan la vista y su uso por las noches interfieren con los procesos del sueño, derivando en insomnio y dolores de cabeza. Hay varias formas de hacer un mejor uso de las pantallas, como el uso de la luz natural a la hora de trabajar, filtros de luz azul o simplemente poniendo horarios.
Utilizar las redes sociales
De todos los malos hábitos que podría mencionar este es el peor, este es el causante de muchísimos casos de depresión aguda y hasta suicidios (si no me crees investígalo), divorcios, dismorfia corporal, infelicidad, delitos y provoca otros malos hábitos. Las redes sociales, generan una gran inseguridad en las personas y son altamente adictivas. Las redes sociales muestran una visión distorsionada del mundo real y te orillan a comparar tu vida con la de muchos otros que, de forma muy efectiva, crean una fantasía de lo perfectos que son, haciéndonos ver o reparar en todo lo que no tenemos o en lo imperfectos que somos.
El uso de las redes sociales interfiere con nuestra vida cotidiana ya que estamos siendo interrumpidos constantemente por las notificaciones, y de forma ansiosa estamos esperando las reacciones, los likes, el mensaje en inbox o lo que sea y es por esa razón que somos incapaces de soltar el teléfono, todo esto está demostrado que genera ansiedad.
Dormir poco
Nuestro cerebro, y el organismo en general, sufren mucho desgaste durante el día, este desgaste genera pequeñas lesiones, irritaciones, y toda clase de abolladuras y raspones en nuestro cuerpo y es durante la noche, específicamente durante la noche, que el organismo aprovecha para entrar en modo de mantenimiento y trabajar para reparar los daños y el desgaste que tuvimos durante la jornada. El no dormir impide que el organismo se tome el tiempo de reparar el desgaste y las lesiones del cuerpo, lo cual a la larga genera innumerables problemas que nos pueden llevar a tener una vida miserable.
Compararse y envidiar a otros
Tener la vista en la vida de los demás impide que apreciemos nuestras propias vidas, fijarse en las cosas buenas que tienen los demás impide que disfrutemos nuestras propias cosas.
Juzgar a otros
Con la vara que midas serás medido, el juzgar a otros te aleja de las personas y crea infelicidad. Si bien es cierto que debemos ser cautelosos con respecto a las personas, esto también debe aplicarse a la hora de crear juicios anticipados.
Culpar a otros
Este hábito es el que separa a un ganador de un perdedor, culpar a otros de todo es uno de los peores hábitos que cualquiera podría tener. Cuando una persona vive culpando a otros está incapacitada para salir adelante, está condenada a tener una vida miserable y destinada a la mediocridad. Podemos ver a todas esas personas que culpan a los ricos de su propia pobreza, a mujeres culpando a los hombres de su propia infelicidad y malas decisiones, a hombres culpando a su madre de su propia miseria. Una persona que culpa a otros es incapaz de hacerse cargo de sí misma y nunca podrá mejorar su situación, sea cual sea.
Pensar demasiado en el dinero
En este mundo metalizado donde todos presumen su poder adquisitivo mediante coches caros, ropa cara o cualquier cosa que ayude a apantallar, darle demasiada importancia al dinero es darle poder a otros sobre uno mismo. El dinero es una herramienta para no morirse de hambre y de frío, nada más, además el dinero es mezquino con quienes le dan demasiada importancia. Cuando una persona le da demasiada importancia a lo material nunca estará satisfecha ya que siempre sentirá necesidad de más, a esto se le llama codicia y es un pecado en cualquier religión.
Querer controlar
Pocas cosas son tan frustrantes y desgastantes como querer controlar las cosas, la vida fluye y las personas tienen voluntad. Existen personas que quieren controlarlo todo y eso es imposible, esas personas son infelices y provocan infelicidad a su alrededor.
Los políticos, casi todos, son sobrepasados por su propia ambición o su propia ineptitud, y es absurdo pensar que un solo hombre pueda tomar decisiones que verdaderamente beneficien a todo un pueblo. Los países son más grandes de lo que debería ser y tanto poder depositado en tan pocas personas no puede salir bien, no es sano, mientras tanto existen grupos hambrientos de poder queriendo implementar su fórmula, personas carentes de sentido crítico que adoptan las ideas de otros, ideas que en teoría parecen infalibles pero que en la práctica han demostrado ser erróneas.
Comunismo, Socialismo, Liberalismo…; Totalitarismo, Monarquía Parlamentaria, Democracia… Diferentes formas de gobierno con diferentes sistemas económicos, de las cuales lo más común es la democracia con sistemas liberales o socialistas. Y he aquí que las ideologías de izquierda y las de derecha dentro de sistemas democráticos pugnan por el poder, cada quien pensando en las bondades de sus ideas y en los males de las otras ideas, es ese idealismo el que nubla la mente de cualquiera y lo convierte e un zombi partidista.
Mientras los partidos utilizan los instrumentos democráticos para hacerse del poder (algunos de ellos deseando destruir dichos instrumentos) el pueblo se ve decepcionado una y otra vez, buscando soluciones aquí y allá, yendo de izquierda a derecha cada vez con más fuerza, pasando de los movimientos moderados hacia ideologías extremas. El comunismo y el fascismo han cobrado mucha fuerza últimamente, los unos hartos de la voracidad del capitalismo y los otros hartos de las ideas de izquierda. Muchos ven con decepción cómo los políticos por los que votaron no tienen interés por cumplir sus promesas y sus amigos y parientes se ven beneficiados; mientras que en la derecha los más pudientes son quienes se ven beneficiados, en la izquierda la riqueza generada por quienes trabajan duro se destina a quienes no saben trabajar; si en la derecha los derechos de las minorías se ven restringidos; en la izquierda los derechos de la mayoría quedan sometidos a los deseos de las minorías.
Veo las noticias y lo que percibo es que la gente está cansada de las posturas neutrales, la gente está buscando los extremos, todo por no tener políticos valientes, ahora los tiranos tienen su oportunidad más clara.
Estuve probando ChatGPT y Dall-E, la primera es un bot de chat al que le puedes hacer preguntas sobre diversos temas y obtener respuestas generadas a partir de la información existente en la web; mientras que la segunda es una herramienta capaz de generar «arte» digital. Como se ha dicho y visto, estamos en medio de una revolución tecnológica en la que el eje es el desarrollo de diversas inteligencias artificiales.
Según leí hace unas horas en una fuente que ya no recuerdo, las inteligencias artificiales se pueden clasificar en débiles o fuertes, siendo las débiles las que se dedican a una tarea concreta mientras que las fuertes serían las que igualaran o superaran las capacidades de la mente humana. En el caso de ChatGPT, según el mismo ChatGPT se trata de una inteligencia artificial débil enfocada en el procesamiento del lenguaje natural.
Soy una inteligencia artificial de lenguaje natural basada en la tecnología GPT-3 de OpenAI, que se considera una inteligencia artificial débil o estrecha. Mi función es procesar el lenguaje natural y proporcionar respuestas coherentes y relevantes a las preguntas y solicitudes de los usuarios.
Mi capacidad para entender el lenguaje natural y generar respuestas se basa en un conjunto de algoritmos complejos que utilizan técnicas de procesamiento del lenguaje natural (NLP) y aprendizaje automático para analizar patrones en los datos y aprender de ellos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que mi conocimiento se limita a lo que se me ha enseñado durante mi entrenamiento y no tengo conciencia propia ni la capacidad de razonar o sentir emociones como lo hace un ser humano.
ChatGPT
Algo que me encantó del entrenamiento de esta IA es lo que me respondió cuando le pregunté de donde obtiene su información.
Como modelo de lenguaje basado en la tecnología GPT-3 de OpenAI, mi conocimiento y capacidad para responder preguntas proviene de una variedad de fuentes, incluyendo textos, artículos, sitios web, libros y otros recursos en línea.
Durante mi entrenamiento, se me proporcionó acceso a una gran cantidad de datos en línea para aprender a procesar y entender el lenguaje natural. Además, también tengo acceso a bases de datos de conocimiento y enciclopedias en línea, como Wikipedia, para obtener información adicional sobre diferentes temas.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que aunque trato de proporcionar respuestas precisas y relevantes, siempre puede haber errores en mi comprensión o en la información que se me ha proporcionado. Por lo tanto, siempre es recomendable verificar la información que proporciono a través de otras fuentes confiables.
ChatGPT
Me encantó la oración que dice «Por lo tanto, siempre es recomendable verificar la información que proporciono a través de otras fuentes confiables.» Hablaremos de ello más delante, mientras veamos que generó Dall-E cuando le pedí la imagen de un hombre canoso con barba y abrigo junto a un coche de los 50’s.
He de decir que tuve que jugar un poco con la descripción, aunque no fui muy específico en verdad, supongo que pude haber elegido el color del abrigo, la complexión del hombre u otros parámetros, pero la imagen cumplió con mis expectativas.
¿Qué opino al respecto?
Sigo opinando lo mismo, pero con más consciencia. Las IA’s son herramientas fabulosas, tan fabulosas como un rifle. Podemos darle usos muy positivos, pero también usarlas para mal, como cualquier otra herramienta. Por otro lado, al igual que con muchas otras invenciones, mi preocupación es el grado de dependencia que podemos generar, volviéndonos menos capaces de generar nuestra propia información y tomar nuestras propias decisiones. Actualmente tenemos inteligencias artificiales participando en el diagnóstico de enfermedades, por ejemplo. Es aquí donde estamos en un punto de inflexión en el que se corre el riesgo de que las futuras generaciones de médicos se vuelvan cómodos y confíen ciegamente en una herramienta de detección automatizada dejando de ejercitar su juicio crítico volviéndose menos capaces en la práctica. Así como un estudiante de ingeniería es incapaz de multiplicar 7 por 8 sin ayuda de una calculadora, esto que comento es un caso real.
Como bien dijo mi nuevo amigo ChatGPT: «Por lo tanto, siempre es recomendable verificar la información que proporciono a través de otras fuentes confiables.» Es esencial tomar en cuenta que una IA es solo una herramienta, es como preguntarle a un amigo qué sabe sobre tal tema. Si una IA dice que algo que aparece en una tomografía es un tumor yo lo tomaría como una opinión y no como un hecho duro. En cualquier decisión siempre debe estar el criterio del ser humano que está presente y no dejarlo todo a la interpretación de una máquina. Mientras tanto estas tecnologías son un buen aliado, pero no se les debe confiar demasiado, no se les debería dejar a cargo de ningún asunto donde está en juego la vida de una persona. No puedo ni podré confiar ciegamente en un piloto automático (evidencia de fallos hay suficiente), ni en un diagnóstico médico que no esté avalado por un especialista humano (y aún así hay fallos); pero en cambio no tengo ningún problema en usar algoritmos para detectar patrones de consumo de los clientes o para tasar primas de seguros, la vida de nadie depende de ellos.
Considero que, efectivamente y sin lugar a dudas, la inteligencia artificial va a reemplazar a muchísima gente, pero solo a los más ineptos, mientras que los que tengan su mente bien ejercitada estarán por encima de cualquier amenaza. Creo que esto que digo será válido por un par de décadas más, ya veremos cómo se va desarrollando esta tecnología y a qué límites legales será sujeta en un futuro próximo.
Como caso de estudio consideremos el caso de Stanislav Yevgráfovich Petrov, quien el El 26 de septiembre de 1983 (todavía 25 en Estados Unidos) a las A las 00.14 (hora de Moscú), decidió ignorar la alarma de que un misil balístico había sido disparado desde Estados Unidos hacia la Unión soviética. Stanislav Petrov estaba a cargo del búnker Sérpujov-15, el centro de mando de la inteligencia militar soviética desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial rusa. Su misión era verificar y alertar de cualquier ataque a sus superiores, con lo que se iniciaría el proceso para contraatacar con armamento nuclear a los Estados Unidos. En principio, Petrov pensó que debía de tratarse de un error, porque no tendría sentido que los estadounidenses atacaran con un único misil. Más tarde los ordenadores indicaron que cuatro misiles más se dirigían hacia la URSS. Petrov conocía bien las peculiaridades del sistema satélite de alerta temprana OKO y creía que este podía equivocarse, así que consideró de nuevo que eran muy pocos misiles, solo cinco, cuando Estados Unidos tenía miles. Decidió esperar y se descubrió que era una falsa alarma causada por una rara conjunción astronómica entre la Tierra, el Sol y la posición específica del satélite OKO. Cuando le preguntaron por qué no había dado la alerta, contestó:
La gente no empieza una guerra nuclear con solo cinco misiles.
Stanislav Petrov
Aquí podemos apreciar algo importante, la intuición y el criterio de los seres humanos son irreemplazables, hay diferentes decisiones con consecuencias tan potencialmente terribles que no pueden dejarse a una máquina que no es más lista que un mono adiestrado y con menos intuición que un zombi.